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26 de mayo de 2010

¡CRITICAR SI ES FÁCIL!

¡CRITICAR SI ES FÁCIL!

Existen muchos, pero muchos por allí; opinantes profesionales como los periodistas y los que comentamos por estos foros, que siendo de la oposición, tratan de la manera más artera y desconsiderada a los dirigentes de la oposición que por ser mayores de 10 años, o sea por haber nacido en la era democrática, tienen todos los defectos del mundo.
No sirven, son de la cuarta, son viejos decrépitos, son, son, son, todo lo malo que les peden endilgar. Ni siquiera son capaces de reconocerles la constancia que han mantenido, la lealtad de seguir a nuestro lado durante esta década.
Pero si alguien del régimen salta la talanquera, con toda la complicidad que ostenta luego de haber compartido todos los desmanes, avalados con su presencia sin decir ni rechazar nada, hay quienes los promueven para que se pongan al frente de la oposición.
Voy a repetir algo que he dicho en varias oportunidades. Creo en los arrepentidos cuando confiesen sus pecados, y hasta ahora, ninguno de esas personas, han dicho nada, absolutamente nada de lo que vivieron dentro de la bestia. Se han limitado a tener una actitud de oponente solo a partir del día de su salida.
Claro que son bienvenido a nuestras filas, pero deben ganarse el sitial, y eso será de acuerdo a su actuación. ¡No sé, digo yo!

LUÍS VARELA LUZARDO

¡CLARO, SI LE SEGUIMOS EL JUEGO!

¡CLARO, SI LE SEGUIMOS EL JUEGO!

Dirigentes de la oposición, esa actitud cobarde y entreguista demostrada por muchos de ustedes, los está dejando solos.

Yo no tengo vocación de político y sin embargo intuí desde el mismo día que la oposición aceptó seguirle el juego con la convocatoria a su enmienda que se trataba de una trampa bien urdida y de la cual no saldríamos indemnes.

A pesar de mi ignorancia política me atreví a pronosticar el resultado de la emboscada a que estúpidamente seriamos llevados y escribí en este mismo foro lo que menciono seguidamente en dos versiones diferentes.
Primer comentario.

Venezolanos decentes, estamos siendo víctimas de una trampa caza bobos al avalar la realización de la enmienda que se propone llevar adelante el Tte. Coronel. El ingenuo que cifre la esperanza de que el NO sea ganador debe postularse para el premio mundial de los idiotas. Eso jamás lo permitirán aunque saquemos el 90 por ciento de los votos. El sabe que se esta jugando a Rosalinda y no va a permitir ser derrotado. ¿Por qué creen que hicieron el simulacro de recoger firmas, si no fue para legitimar el fraude?

Bien, vamos a un referendo para hacerle una enmienda a la Constitución. Una enmienda que el Tte. Coronel necesita ganar para tener la oportunidad de perpetuarse en el poder. A este individuo ya se le dijo de manera contundente que los venezolanos no estábamos interesados en que su pretensión se materializara y le dijimos NO.

Su insistencia nos envía mensaje claro de que está dispuesto a lo que sea necesario para que el sí resulte ganador. La Asamblea Nacional siguiendo su mandato aprobó su realización. Hicieron un simulacro de recolección de firmas, que ya no era necesario, con la finalidad de luego de cometido el fraude que de hecho se va acometer, comparar el fraude con las supuestas firmas que nadie conoce, solo ellos, y tratar de hacer valer su “triunfo”.

Por que no creamos que el 2 de diciembre y el 23 de noviembre no nos metieron medio chuzo; lo que pasa es que fue tan contundente la pela que no les quedó más que aceptar los hechos. ¿Por qué no se han dado los resultados definitivos? Además, de que valió haber ganado gobernaciones y la Alcaldía Mayor. Estos eminentes ganadores lo único que no han hecho con ellos es bajarle los pantalones ¿y que ha pasado,? Aparte de nada, nada. Y la historia se seguirá repitiendo a medida que le sigamos el juego y continuemos haciendo el papel de tontos útiles.

Ahora vamos rumbo a otro perder, perder o a un ganar perder, no acabamos de entender que no se puede ganar un match de boxeo si nuestro gladiador lleva solo los guantes de reglamento y el contendor lleva una manopla dentro de los suyos.

En estos momentos a nuestros lidercillos de vitrina están como los pollitos mudos, no dicen ni pío ante todas las aberraciones que se están cometiendo; a ellos solo les interesa la pelea a cuchillo que mantienen entre sí para lograr colarse en la Asamblea. Aparte de esa meta propuesta, por lo menos por ahora ,no les interesa nada más, Venezuela que se joda.

Vamos de nuevo al matadero, a participar en unas elecciones que al igual que las anteriores están dirigidas y supervisadas por parientes del boxeador que lleva la manopla.

No seamos ilusos, Este señor no se va a permitir el lujo de perder. ¡Hará lo que sea para ganar y lo que sea es, lo que sea!

Luís Varela Luzardo

20-05-2010-hora. 12.40 pm

7 de febrero de 2010

CHÁVEZ, ESTO ES LO QUE PENSAMOS DE TÍ


CHAVEZ, ÉSTO ES LO QUE PENSAMOS DE TÍ...

Como estás Hugo? ¿Arrecho? ¿Ladillado de que nada te salga bien? ¿Harto de la incompetencia que te rodea? Te entiendo, debe ser frustrante la vaina, pero yo, de pana y todo, te tengo la solución.

Has dividido el país en dos toletes: los que te aman y los que te despreciamos. Dividiste mal, ese es tu problema, que no supiste hacer la raya de división.
El país ya estaba dividido antes de que tú llegaras, pero no como tú crees, en ricos y pobres, sino en competentes e incompetentes.
Los competentes crean; crean riqueza, crean progreso, crean dinero, crean empleo, crean belleza, y aunque suene loco y redundante, crean creación.
Los otros, no crean nada, son mendigos, ¡OJO! Eso no quiere decir que no tengan dinero, pueden tenerlo, pero no saben crear.
Sabes, es como... imaginar dos tribus que llegan a una isla, una isla hermosa y llena de animales comestibles, y frutas y vegetales y todo eso.
Una tribu se dedica a recolectar y cazar lo que consigue, la otra decide crear formas de sembrar, de criar animales, de luchar contra la naturaleza para depender lo menos posible de ella. Al cabo de un tiempo, las plantas y animales salvajes empiezan a escasear, así que la tribu cazadora/recolectora empieza a pasar hambre, la otra no, porque la otra no recolecta los alimentos, los crea.
Y ahí está el problema, Hugo, tu dividiste el país en recolectores/cazadores y sembradores/criadores, y te quedaste con los primeros, desechando a los segundos, atacándoles, eliminándoles.

Verás, Hugo, hace años llegó a Venezuela un señor, a un país donde no había televisión, y ese señor tuvo una idea, fundar un canal de televisión ¡Imagínate! Una apuesta peligrosa, un canal de televisión en un país donde nadie tenía un televisor ¿Le gustaría a la gente? ¿Estarían dispuestos a pagar por un aparato para ver su idea cristalizada? No era apuesta simple, pero él apostó.
Y esa mente brillante se rodeó de montones de gente, de los más capaces, los más creativos, los más sabios, los más trabajadores, desde ingenieros innovadores a obreros capaces, y él, en el centro, coordinando toda esa maravilla.
Y ese canal fue representación de lo que podemos hacer los venezolanos, de hasta que punto el ingenio y la constancia pueden construir, hasta que llegaste tú, y te quisiste apoderar de la obra
creada. Entonces le prohibiste transmitir en señal abierta, para tener la excusa de robarles su obra. Pero no te funcionó, por alguna razón extraña, lo que en sus manos era un canal rentable y muy visto, en tus manos se convirtió en un adefesio espantoso e inútil que da pérdidas.
Hoy terminas definitivamente con ese canal (o al menos eso crees), porque no puedes soportarlo, su existencia te recuerda que robar no te sirvió de nada.
Y así te pasa siempre, Hugo, es una constante, haciendas productivas que en tu manos son eriales, canales de rating que hasta exportan programas se convierten en bodrios que no ven ni los que te apoyan, industrias productivas que trocan en otras quebradas, hoteles que terminan siendo pensiones de mala muerte, mercados que acaban en bodega, bancos que acaban en lupanares de usureros...
Y así todo, así siempre...
¿Qué pasa, Hugo? ¿Por qué nada te funciona? ¿Cómo es que robas cadenas de oro y acabas con collares de plástico? ¿Qué falla, Hugo? ¿Qué falla?
Tienes el dinero, tienes la fuerza, tienes el poder ¡Y no te funciona! ¡Nada te funciona! Has gastado millones en armas, para amedrentar, para intimidar, tienes ejércitos regulares e irregulares bajo tu mando para oprimir, has comprado voluntades... ¡Y nada funciona! ¡Coño de la madre! ¡No te funciona!
Y no entiendes, eres presa de la ira porque no entiendes qué es lo que no funciona, porque usando tantos recursos no logras ya no crear, ni siquiera mantener lo que esos hombres hicieron.
Yo sí lo sé, Hugo, yo sé cuál es el problema, yo sé dónde está tu falla. El error es que no has expropiado la piedra angular de todo esto, no has expropiado lo que hace que un supermercado sea supermercado y no bodega, lo que hace que un canal sea visto y no un bodrio intragable que no ve ni la mamá del director, eso que hace que un hotel esté siempre a reventar y no parezca pensión de mala muerte... ¡El alma, Hugo! ¡El alma! ¡Eso es lo que tienes que expropiar!
El alma, eso que hace que un hombre cree, produzca, haga, invente. Esa cosa que permite salvar obstáculos, esa cosa maravillosa que hace que un hombre, una mota de polvo en el universo, se convierta en un gigante capaz de transformar su entorno, de someterlo a sus deseos.
No es dinero, Hugo, tú problema es de comprensión, no es dinero, es amor, es orgullo, es tenacidad, no es ganar cada vez más dinero, es tener una idea, enamorarte de ella, llevar la idea a la realidad, verla crecer, verla formarse, ver que cobra vida y maravillarte diciéndote “eso lo hice yo”, pensar que de no existir tú, esa maravilla no existiría, que está allí porque la pensante, la
imaginaste, la hiciste. Es sentir que aunque esa obra no pase a lo mejor a la historia de la humanidad, ni del país siquiera, será parte de la historia de mucha gente, gente que de una u otra forma trabajo en o para ella.
El problema, Hugo, es que cuando expropias, robas. Pero solo robas lo físico, robas edificios, muebles, máquinas, pero eso son solo cosas materiales, lo que realmente mueve todo es la suma de voluntades, lo que mueve todo es el cerebro y el alma de millones de hombres y mujeres que hacen que las cosas tengan vida, porque las cosas, cuando no tienen el alma del hombre que las hace útiles, no son nada.

Los zapatos, Hugo, no son nada, si no tienen al hombre que les de vida, no son capaces por sí mismos de hacer huellas y marcar camino, son sólo una mezcla de cuero, suela, hilos y pega, pero sin la mente del hombre, no son nada.
Y tú, Hugo, eres un pobre ser, un primitivo que piensa que si le robas a un hombre sus zapatos, podrás caminar como él. Lo que tienes que expropiar, Hugo, es el alma, y eso no lo puedes robar, no importa cuántos cañones tengas, ni cuantos macacos vestidos de verde amedrentador envíes, no importa cuánto miedo siembres, ni cuánto dinero regales, no puedes robar el alma ¡Y esa es tu arrechera! Que lo que nos quieres quitar, no nos lo puedes quitar, ni siquiera nosotros,
aún queriendo dártelo, podemos hacerlo, porque el alma es intransferible.
Lamentablemente, Hugo, tú me puedes quitar mi casa, mi negocio, mi dinero, y hasta mi vida, pero más de eso, no me puedes quitar, puedes incluso romperme el alma, eso no te lo niego, pero no la podrás usar ¡Nunca!
Así que, eso es, Hugo. Eso es lo que debes expropiar para que las cosas te funcionen, y como no puedes...


¡JÓDETE!


Febrero 7, 2010 en 10:57 am
LOS MANDAMIENTOS POPULISTAS

PRIMERO. Predicarás ideas que sabes falsas entre personas que sabes idiotas.
SEGUNDO. Jamás aceptarás que el populismo es un nombre tramposo porque, aun cuando deriva de la palabra pueblo, a la larga jamás beneficia al pueblo, sino a sus líderes, caudillos, caudillitos o caciques, auténticos adoradores de la demagogia.
TERCERO. Rechazarás en todo momento y en cualquier circunstancia la racionalidad y la prudencia, y preferirás incondicionalmente el llamado al rescate de los marginados, esfuerzo que de antemano confiesas inútil, pero que habrá de conducirte al poder.
CUARTO. Recurrirás a la manipulación de la opinión pública para que las masas te contemplen como a un dirigente esclarecido, infalible e indestructible… sobre todo indestructible.
QUINTO. Le demostrarás al pueblo una lealtad a prueba de fuego, aun cuando sepas que tus promesas son irrealizables porque conoces las reglas inflexibles impuestas por la economía. De esta suerte, el pueblo, en reciprocidad, te profesará una idolatría cuasi religiosa especialmente eficaz en el arreo del rebaño.
SEXTO. El populismo desprecia a la democracia. De ahí que debas constituirte en intérprete máximo de la voluntad popular, una especie de Papa político posición que te permitirá contar con los pretextos necesarios para dirigir tu gobierno hacia el autoritarismo.
SÉPTIMO. Deberás dominar, jamás representar y, para tal efecto, recurrirás a la coerción o al chantaje emocional. No olvides que se controla a las masas con sentimientos e impulsos, nunca con argumentos.
OCTAVO. Rechazarás el campo de acción del Poder Judicial. En un país de machos reporta enormes dividendos políticos el hecho de desafiar a la autoridad: desafíala públicamente, te encumbrarás.
NOVENO. Sabotearás la operación del Poder Legislativo para evitar la promulgación de disposiciones contrarias a los intereses del pueblo, o sea a los tuyos propios. Tomarás la tribuna o impedirás los accesos de los representantes populares a sus respectivas cámaras para que no voten leyes contrarias al pueblo, o sea, disposiciones que atenten contra tus planes políticos. A quien te llame golpista etiquétalo, con lo que sea, pero etiquétalo.
DÉCIMO. Atacarás a la prensa libre en forma encubierta. La información excesiva intoxica a los pueblos. Echarás mano del tesoro público para seducir a periodistas amantes de tu causa y de la evolución popular.
UNDÉCIMO. Desde la antigüedad los gobernantes se han intimidado ante las multitudes unificadas por algún motivo. Un recurso infalible para mostrar tu poder de convocatoria radica en tu habilidad para organizar enormes concentraciones de fanáticos. Deberás probar que tú eres el único de controlar a las masas con el mismo alarde de poder del domador de fieras de un circo.
DUODÉCIMO. Si 10 roban a uno por el sólo hecho de ser más les asiste la razón. Es la voz del pueblo. Las masas dirigidas por ti siempre tendrán un valor superior a las instituciones y a la ley. Nadie podrá argumentar en tu contra so pena de vérselas con una multitud enardecida.
DECIMOTERCERO. Te erigirás invariablemente como víctima para ganar cualquier contienda política. Lucra siempre con el sentimiento de piedad del pueblo. No olvides que VOX PÓPULI VOX BUEY.
DECIMOCUARTO. El populismo se define por su imprecisión ideológica. Deberás ser vago conceptualmente para dejarte abiertas todas las puertas.
DECIMOQUINTO. El populista perfecto divide al pueblo entre ricos y pobres. Divide y vencerás dice la máxima política. Lucharás en contra de la oligarquía para instalar un gobierno del pueblo, o sea un gobierno autoritario que habrá de velar por el pueblo, aun cuando posteriormente se olvide de éste y se vuelva su rehén.
DECIMOSEXTO. A más hambre y miseria mayores facilidades de manipulación populista. Resulta sencillo engañar a los moribundos con buenas noticias a sabiendas que son falsas, porque la esperanza les permitirá permanecer en el mundo de los vivos.
O en los jardines públicos avasalla a las minorías y reemplaza a la ley. Las encuestas de manufactura doméstica realizadas telefónicamente en la intimidad de la familia arrojan sorprendentes resultados en materia de proselitismo entre quienes se dejan dirigir con arreglo a las emociones.
DÉCIMO OCTAVO. El verdadero populismo implica la preponderancia de lo irracional, la explotación de los instintos, de las tradiciones atávicas, de los perjuicios ancestrales que por el hecho de estar arraigados históricamente en una sociedad son inmunes a la razón.
DECIMONOVENO. El líder totalitario debe ser amado, sí, pero también temido.
VIGÉSIMO. Los disidentes, los opositores, en todo caso una minoría, son traidores del pueblo y, por lo mismo, deben ser destruidos por presentar al antipueblo, una basura humana similar a los hambreadores, a los vende patria, a los saca dólares.
DECIMOSÉPTIMO. El populista entiende que el referéndum y la consulta popular sustituyen al Estado de Derecho. El discurso airado en la plaza.
VIGÉSIMO PRIMERO. Un buen populista respeta y vigila la integridad de los sindicatos ñángaras por representar las bases mismas de su poder.
VIGÉSIMO SEGUNDO. El populista eficaz es enemigo por disposición natural del pluralismo político al que atacará hasta borrar la menor huella de su existencia.
VIGÉSIMO TERCERO. Un populista que se respeta financia los presupuestos públicos imprimiendo moneda, dinero fresco, para no afectar el patrimonio del electorado y, además, contrata deuda en lugar de incrementar cargas tributarias por ser perjudiciales para los pobres.
VIGÉSIMO CUARTO. Un populista ortodoxo sostiene que “primero los pobres”, porque serán los primeros en ser pasados a cuchillo. Todo líder del pueblo se enriquecerá con el candor del pueblo.
VIGÉSIMO QUINTO. El populista acepta de antemano que la historia no la hacen los hombres, sino las masas.
VIGÉSIMO SEXTO. Si las reglas del mercado se oponen a las intenciones políticas de un populista, éstas deberán ser adecuadas a sus deseos en medio de ovaciones, sin detenerse a considerar las consecuencias sociales que padecerá el propio pueblo. Cualquier ley que se oponga al pueblo, encarnado en los gobernantes populistas, deberá ser ignorada por los líderes y por las masas.
VIGÉSIMO SÉPTIMO. Engañar a idiotas, a marginados, a desposeídos, a desesperanzados, a desempleados y moribundos no es un error ni un crimen ni un acto bajo y deleznable, salvo que a los líderes populistas se les descubra en el intento.
P.D: Los anteriores mandamientos son reflexiones de sesudos pensadores que, muchos de ellos, o son perseguidos o lo fueron por enórmes masas manipuladas, supuestas titulares de una verdad que un día se convirtió en astillas, junto con cualquier esperanza…
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SI LO QUE ANTES SE EXPONE PARECIERA UN SÍMIL DE ALGUIEN QUE USTEDES CONOZCAN, ES PURA COINCIDENCIA. SE TRATA SOLO DE PRESENTAR COMO UNA FOTOGRAFÍA DE CUERPO ENTERO LA MANERA DE COMO ACTÚA EL “PUPU-LISTA”
SE TE AGRADECE SI TE ES POSIBLE ENVIARLO A TUS CONTACTOS, TAL VEZ LO QUIERAN LEER

3 de enero de 2010




¡DESPLAZADOS, REFUGIADOS O EMIGRANTES!


Sentados en la barra de un café dos jóvenes adolescentes conversaban. Su actitud daba a entender que su conversación tenía un trasfondo de melancolía y tristeza.

-No puedes hacer eso Raúl, no puedes marcharte.
¿Qué ha ocurrido para que tomes esa determinación?

-No Ricardo, nada ha ocurrido, pero la verdad es que no deseo seguir estudiando y decirle eso a papá sería como herirlo de muerte, tú sabes como son sus principios.

-Pero, ¿Y tu crees que no será para él más duro el saber que te marchas del hogar?

-Sí, se que será duro, pero estoy seguro que lo superará, no será lo mismo si continúo al lado de la familia como un bueno para nada, ya que él tiene muchas esperanzas en que logremos salir adelante.

-Raúl ¡Has pensado bien el paso que deseas dar! Analiza las consecuencias, no vaya a ser que te arrepientas de la decisión que estás a punto de tomar.

-No hermano, ya todo esta decidido, solo te pido que no digas nada de lo que hemos hablado, al momento de marcharme dejaré para papá y mamá una carta donde les explico sobre mi decisión. Solo me resta decirte que debes seguir adelante con tu carrera y que el día de tu graduación sea un gran día para los viejos y por supuesto para Raquel, cuida mucho de nuestra hermanita y ayúdala a seguir adelante.

Los dos jóvenes llegaron a su residencia a la hora del almuerzo y se sentaron a la mesa en compañía de sus padres y de su hermana menor.

A la mañana siguiente, Ricardo que dormía en la misma habitación con Raúl notó que su cama estaba arreglada como siempre puesto que su hermano era muy ordenado, igual todas sus cosas estaban en su lugar. Nada faltaba, por lo menos en el ambiente.

Luego de ir a la ducha salió a la cocina y le pregunto a su mamá si sabia de Raúl, si lo había visto salir temprano, a lo cual ella respondió.

-No, no lo he visto, es más pensé que aún dormía.

Ricardo sin decir nada, regresó a la habitación y comenzó a revisar las pertenencias de Raúl pero todo estaba en su lugar, excepto un jeans azul, y suéter del mismo color y un par de tenis blancos, lo que le hizo pensar que podría estar por allí, o haber ido al centro de la ciudad.

El papá de lo muchachos, el señor Ángel García se desempeñaba como gerente para una concesionaria de automóviles y cuando llegó para dar inicio a su trabajo, la persona que hacía labores de vigilancia en la empresa le hizo entrega de un sobre, diciéndole…

-Señor García, este sobre se lo dejó uno de sus hijos, estuvo aquí muy temprano.

El señor García se sentó frente a su escritorio abrió el sobre y comenzó a leer, a medida que sus ojos recorrían la misiva se iban llenando de lágrimas y cuando la había leído por lo menos tres veces, tomo el teléfono y marcó el número de su residencia. Su esposa tomó el teléfono.

-Lucía se encuentran por allí los muchachos.

-Solo Ricardo, Raúl salió temprano según me dijo Ricardo y Raquel ya se marchó para el liceo.

-Lucía, voy a decirte algo, pero espero que lo tomes con calma; esta mañana cuando he llegado a la oficina me han entregado una carta dejada por Raúl donde nos está informando que se marcha de nuestro lado e incluso de la ciudad. Expone algunos conceptos que jamás imaginé fluyeran de su cerebro a pesar de lo inteligente y decidido que ha demostrado ser. Dice además que no perdamos la confianza y la fe en él, que en ningún momento nos defraudará, pero que no nos molestemos en buscarlo, que todo esta bien.

Lucía sin poder contener el llanto, exclamó:
Ángel por Dios, ¿Que puede haber llevado a Raúl a tomar esa decisión? Tan buen hijo, todos lo amamos, lo único que le censurábamos es que últimamente ha perdido interés por el estudio, no entiendo.

-Tranquilízate Lucía, en cuanto regrese a la casa hablamos mas detenidamente, por lo pronto recemos y pidámosle a Dios para que todo le salga bien.

Raúl cursaba el segundo semestre de ingeniería civil, su hermano Ricardo estudia el primer semestre de administración de empresas, Raquel esta terminando su secundaria, Sus edades: 18.17 y 16 años respectivamente.

Cuatro años después.

Reunidos en el comedor de su casa el señor y la señora García, sus hijos Ricardo, Raquel y el prometido de ésta el joven abogado Agustín López.

Es el señor García quién toma la palabra y exclama:

¡Mi Raúl, nuestro amado Raúl! Cuanto diera por que estuvieras con nosotros en este hermoso día en que tú hermano recibe su título como administrador de la república. ¡Donde te encuentras muchacho! ¿Por qué te has olvidado de nosotros? Hijo te seguiremos amando eternamente.

Poco tiempo después suena el teléfono y Raquel que está en la cocina toma el auxiliar.

-Aló, aló, por favor hable más alto no le escucho bien… Ahora si, dígame, sí, sí soy Raquel, quien habla… Mi novio, no, está equivocado señor, será otra Raquel. Sí, mi mamá se llama Lucía y mi papá Ángel, pero, por favor, ¡Quien habla! Papá, dice que lo pase con el suegro. Habla tú para ver si se identifica.

El señor García tomó el teléfono.

-Aló, sí, habla Ángel García, lo escucho. ¡Dios Santo! ¡No puede ser! ¡Es que acaso estoy soñando! Lucía. Ricardo, Raquel, grito Ángel, es Raúl. ¡Gracias Dios mío por habernos escuchado!

Antes de pasar la llamada al resto de los presentes, entre otras cosas Raúl le dijo a su padre:

-Papá, no podía pasar por alto el que hoy mi querido hermano recibe su grado. Me encuentro tan feliz como lo están ustedes lo único que lamento es no poderlo tener cerca para darle un efusivo abrazo, pero ya habrá tiempo para ello. Papá, también debo decirte que tienes otra hija y una preciosa nieta, puesto que me casé y me nació una linda niña igualita a su mamá, por cierto tu nuera te envía besos y abrazos, la tengo aquí a mi lado; luego que terminemos te la pongo para que se conozcan por lo menos por teléfono.

-Papá, continuó Raúl. Cuando decidí alejarme del hogar me trasladé a Panamá, desde entonces vivo en Ciudad de Panamá. Comencé a trabajar como operador en el canal y a los seis meses de estar allí conocí en una visita que hicieran al canal a Helena y a su papá el señor Eráclito Doskas magnate naviero de origen griego, pero nacionalizado panameño. Me tomó gran afecto y me pidió trabajar para él en sus empresas. Me inicié como Gerente de uno de sus dos astilleros que tiene en el Istmo y comencé a estudiar Ingeniería Naval. Estoy a escasos meses de graduarme. Bueno, lo demás es historia romántica y triste, romántica porque hace dos años me case con Helena y por supuesto por el nacimiento de nuestra hija. Pero triste, porque mi querido suegro tuvo un accidente cerebro vascular y falleció hace seis meses.

-Escúchame papa, la próxima semana, específicamente el día sábado, estamos arribando a al aeropuerto de Maracaibo para que hablemos con más detenimiento. Bendíceme y estás pendiente de mi llamada para determinar hora. Besos viejo, y pásame a la familia.

Gritos de alegría se sentían en el recinto, hasta el joven abogado novio de Raquel disfrutaba de aquel emocionante momento y todos tuvieron a oportunidad de conversar con Raúl.

Durante la noche luego de haber asistido a la universidad para el acto de grado de la promoción de administradores, se hizo presente en la residencia de la familia García algunos familiares y amigos para extender sus felicitaciones al graduando e igualmente para disfrutar de una velada íntima, en familia.

La familia anhelaba que se llegar el día sábado, el día en que Raúl, su esposa y su hija arribarían procedente de Panamá. Hicieron los preparativos necesarios para el recibimiento del tan amado fugitivo.

A las cinco de la tarde en un avión de American Airline, descendieron los tan esperados viajeros, los abrazos, besos, bendiciones y las presentaciones de rigor no se hicieron esperar.

Luego de recibir sus pertenencias se prestaron a abordar los vehículos que los trasladarían hasta la residencia de los García.

Eran varias las unidades que se encontraban parqueadas en la terminal puesto que gran parte de la familia se hizo presente así como agustín el novio de Raquel, sus padres y dos hermanitos menores.

El jolgorio fue como era de esperarse, risas anécdotas y no faltaron las recriminaciones por la abrupta manera como se haba marchado Raúl pero dentro del marco de la alegría que representaba aquel hermoso reencuentro.

Helena la esposa de Raúl una hermosa rubia de porte escultural se desenvolvía, de la manera más natural, como si su relación hubiera estado muy ligada a la familia, cosa que fue del agrado de todos, que se sentían muy satisfechos por la forma como la dama entró, por la puerta grande.

A la mañana siguiente, Raúl fue el primero en levantarse y seguidamente lo hizo Helena, cuando el resto de la familia se levantó ya ésta había preparado el desayuno y todos se sentaron a desayunar.

Luego al terminar, Raúl los invitó a la terraza para conversar.

-Familia, dijo Raúl. Yo les debo a ustedes una explicación. De verdad que mi comportamiento no fue el mas adecuado, créanme que lamento profundamente el daño que haya podido causarles, porque conociendo a mi seres queridos no tengo la menor duda que la pena fue significativa. Pero no tuve otro camino, tenía que tomar una decisión, dura para todos pero algo tenía que hacer.
-Claro, fue un paso a ciegas sin detenerme a pensar como sería el final de la historia, pero era un riesgo que debía correr. ¡Me hacia de una carrera y luego qué! Profesionales de gran significación, con comprobada experiencia y excepcionales curriculum han tenido que abandonar el país por la imposibilidad de fuentes de empleo, debido a la política de destrucción del aparato productivo de la nación por causa de las nefastas medidas económicas instauradas por el régimen.

-¿Acaso esto no se ha acentuado durante estos cuatro años? ¡En que pudiera estarme ocupando! ¡Un ingeniero taxista, o un ingeniero buhonero! ¿Sirve de algo hacerse de una carrera en este país? De verdad que no me arrepiento de la decisión tomada y si el destino y Dios Todopoderoso no me hubieran brindado la oportunidad de conocer al señor Eráclito, igualmente no me arrepentiría de haberme marchado.
-Pero, todo lo pasado dejémoslo de ese modo, como una hoja ya leída, vamos a lo positivo de este hermoso reencuentro, pero no quiero ser yo el protagonista, quiero que sea Helena la que exprese lo que deseamos que se concrete.

Helena muy sonriente y emocionada toma la palabra para expresar.

-Raúl y yo hemos hecho muchos planes con relación a la familia. Los bienes dejados por papá fueron legados en su testamento a nombre de ambos, puesto que Raúl para él significó el hijo varón que nunca tuvo y lo amaba profundamente. Incluso antes de casarnos, y luego, bueno, que puedo decir, el nacimiento de nuestra hija fue para él una bendición. Lamentablemente solo pudo disfrutarla, mimarla y amarla durante dos escasos meses.

-Helena con la voz quebrada por la emoción del relato continúo.

-Bueno para que darle más vueltas al asunto, queremos que ustedes se vayan a vivir con nosotros, Nuestra casa es inmensa, mucha casa para habitarla solo tres personas. El señor Ángel si lo desea puede trabajar en los astilleros o en las almacenes del puerto, o en uno de los barcos, o simplemente se jubila, lo que le parezca mejor. La señora Lucía, dar las órdenes a los criados y mimar a su nieta. Ricardo, tú tienes mucho que administrar. En cuanto a ti Raquel, es una decisión que debes tomar junto con Agustín, puesto que están próximos a casarse. Al graduarte si vas a esperar hacerlo aquí o si decides irte y terminar en Panamá, ambos tendrán sus empleos asegurados.

Ángel intervino para expresar.

-Les confieso que me siento como si estuviera soñando. De verdad que agradezco infinitamente lo que hacen, pero faltan cuatro meses para la boda de Raquel y seis para su graduación, creo que sería cuestión de esperar ese tiempo para estar presente en los dos acontecimientos y que ellos tomen la decisión que crean les sea conveniente.

-Sí, intervino Raúl. Creo que es lo mejor, esperemos los seis meses, pero el que si se va con nosotros ahora mismo eres tu Ricardo, te requerimos desde ya, por supuesto que todos vamos a estar aquí para esas dos memorables fechas.

Seis meses después.

Luego de haberse celebrado la boda y la graduación de Raquel como comunicadora social ella y su esposo Agustín determinaron marcharse con el resto de la familia, donde les esperaban sus bien remunerados empleos; a ella como directora de relaciones institucionales de la corporación y a él como integrante del cuerpo de representantes legales de las empresas.

Un ingeniero naval, un administrador, un periodista y un abogado, debieron marcharse del país para no tener que ser buhoneros o taxistas con título universitario. ¡No existe futuro digno para libres de pensamiento aún ostentando lo más cimero de su capacidad intelectual, académica y profesional! ¡La mediocridad se ha enquistado en “EL MAR DE LA FELICIDAD”!

Los personajes del relato son ficticios. Lo dramático de lo que acontece en su contenido, desgraciadamente para los venezolanos es la más absoluta realidad.

FIN

Luís Varela Luzardo


























28 de diciembre de 2009

LA PENA DE MUERTE





¡LA PENA DE MUERTE!


Eso de la pena de muerte suena un poco radical y lo más grave puede ser el que apersonas inocentes le puedan quitar su vida, ya que si la gran mayoría son culpables también algunos inocente son condenados.

Primer paso a dar por los gobiernos sería construir en cada país centros de rehabilitación, tomar grandes extensiones de terrenos, construir, talleres en todas las áreas, centros de cría de ganado, porcinos, caprinos, aves, etc., áreas para cultivos, o sea sitios donde el supuesto delincuente sea una unidad productiva, que le de beneficio tanto al estado como a la sociedad.

Se eliminaría de esta manera primero el hacinamiento en las cárceles, segundo, el estar manteniendo a individuos que aparte de haber cometido delitos se les beque y se les incentive con darle el beneficio de la vagancia para que desde las mismas cárceles inventen y dirijan delitos a través de los cómplices que se encuentra libres. ¡Control de fugas! Tres cercados paralelos con la del centro electrificada.

Que se les abra juicio a los jueces venales que alegremente libere a un delincuente, (y de estos son una gran mayoría) y se les haga cumplir la condena que el delincuente era acreedor, ya que la actuación de estos “magistrados” es la causa para la extendida corrupción de las autoridades preventivas,(léase policías) ya que estos al ver que su deseo de servir, su riesgo y su esfuerzo son desechados por los que deben aplicar la ley, simplemente se pliegan al delito.

Por lo regular la gran mayoría de las personas que integran los cuerpos policiales (sobre todo en Latinoamérica) son hombres y mujeres que necesitan un estatus de subsistencia para si y para su familia, mas priva esto que la vocación o profesionalización policial. Entonces, estos muchos no comprometidos con esa mística, son fácilmente absorbidos por el delito. De que les vale exponerse a morir

en un enfrentamiento si su riesgo no es recompensado, se hacen amigos de los delincuentes, les señalan los lugares donde se harán los operativos de control, en muchos casos hasta les alquilan las armas que el estado les asigna y tienen en los delincuentes una fuente más de ingreso para compensar su condición de mudo, sordo y ciego.

Solo con esa dos simples medidas, se cierran las cárceles y los delincuentes pasaría de ser parásitos del estado a ser una fuente de producción y como saben que van a cumplir su condena trabajando duro y con el solo beneficio de su alimentación y su traje de rayas, les aseguro que por lo menos lo pensarían dos veces antes de delinquir.

¡Todos los problemas tienen su forma de resolverlos, lo que hace falta son los hombres y mujeres idóneos y con voluntad para hacerlo!

Luís Varela Luzardo

ESA TORTA ES NUESTRA DISFRUTÉMOSLA



¡ESA TORTA ES NUESTRA, DISFRUTÉMOSLA!

Debo empezar por decir que buena parte de los militares no está contaminados por esa podredumbre que esta carcomiendo a buena parte de las estructuras morales que algunos venezolanos vendidos al mejor postor unos, (y entre ellos algunos gorilas de esa institución) y sinvergüenzas ignorantes otros, están disfrutando de lo que nuestra riqueza les proporciona. Lo que ocurre con gran parte de los militares es que no van a poner en juego su futuro, su carrera, para complacer a los que en buena parte fueron causantes de esta desgracia a resolverles el problema que de manera irresponsables se crearon los civiles.



Que yo sepa, los militares no salieron ha hacer propaganda por este individuo en el año 98, los militares no votaban en esa oportunidad. Los militares no se opusieron a que votáramos por otro candidato, las veces que estos procesos se han presentado. La culpa de esta aberración la tienen los que de manera irresponsable lo colocaron allí.



¡Ah! Pero resulta que ahora son los militares los culpables, yo sería el primero en generalizarlos en su comportamiento servil y vendidos, igual que traidores a la patria; el día que los civiles nos decidamos a tomar las calles, sin violencia, pero en forma permanente y con coraje, día y noche sin regresar hasta ver cumplido nuestro objetivo, y no en forma espasmódica en horas laborables de lunes a viernes, y pintándonos las manitos con pintura blanca y que ellos, los militares se prestaran para enfrentar al pueblo.



Así, con este comportamiento adverso para con la población civil si se merecen el repudio y el desprecio de la sociedad. Mientras tanto, creo que es injusto que adoptemos este comportamiento negativo y en oportunidades con expresiones de odio contra la gran mayoría de estos profesionales que tal vez hasta se encuentren más asqueados que mucho de nosotros, pero que tampoco son bolsas para lanzarse a corregir lo que irresponsablemente otros iniciaron y que con poca decisión y hasta con conformidad han soportados durante diez años.



Aclaro, no he sido militar, ni tengo familiares militares, pero entiendo que ellos son parte del mismo pueblo al que pertenecemos, tienen familia, padres, esposos, hijos, hermanos, y les aseguro que son mucho, pero muchos más los dignos, decentes y honestos, que los que reptan a los pies del amo.




Luís Varela Luzardo

¡LOS CONEJITOS!



¡LOS CONEJITOS!

Dos conejitos paseaban por el bosque y a uno de ellos de color negro se le ocurrió penetrar en un agujero que había por la vera, su compañerito que era de color blanco no tuvo interés en acompañarlo en su aventura y esperó, al cabo de un rato el conejito negro salió del agujero y el conejito blanco le preguntó:

-¿Qué encontraste dentro de la madriguera?

El conejito negro le contestó:

-Había dos zorros negros y cuatro zorritos.

-No entiendo como no te comieron, dijo el conejito blanco.

-Hasta jugué con los cachorrito, se portaron muy bien.

-Espérame voy a entrar.

El conejito blanco se introdujo dentro del agujero y el conejito negro esperó, al poco rato salieron los zorros con sus crías llevando el padre entre sus fauces al conejito blanco muerto.

El conejito negro les preguntó:

¿Porqué hicieron eso, yo entré y ustedes se portaron muy bien conmigo.

El papá zorro respondió:

¡Racismo, amiguito racismo!

Moraleja: La curiosidad debe estar acompañada por la prudencia.

Luís Varela Luzardo


18 de diciembre de 2009

VALORES HUMANOS




EL CARÁCTER

Créate buenos hábitos y ellos guiarán tu vida
Transformar la imagen de una personalidad emprendedora, llena de energía, de fuerza y vitalidad, a una forma de ser propia y natural.
El tener carácter implica una decisión firme y una férrea voluntad para proponernos objetivos y alcanzarlos en la medida de nuestras posibilidades, el cultivo de los buenos hábitos, la actitud positiva hacia el trabajo y el esfuerzo por dominar a nuestros impulsos y al egoísmo.

El transformar la imagen de una personalidad emprendedora, llena de energía, de fuerza y vitalidad, a una forma de ser propia y natural, es sin lugar a dudas, algo atractivo para cualquier persona. Con cierta facilidad podríamos calificar si una persona tiene carácter o no, dependiendo de las actitudes que consideramos como positivas, o en su defecto, con falta de firmeza y según sea el caso. Esta valoración que hacemos de los demás, ¿la hacemos para nuestra persona sin tratar de engañarnos nosotros mismos?

En algunos momentos se ha malentendido el "tener carácter" como sinónimo de rudeza, prepotencia, altanería, u obstinación. Por otra parte, no siempre se ha identificado la falta de carácter con las quejas continuas por el trabajo y todo lo que implica, las labores domésticas los estudios... y en general de todo aquello que de alguna manera nos incomoda.

Una persona con carácter tiene retos constantes, no contra los demás, sino para consigo mismo. Cada reto personal es una manera de forjar un carácter recio, firme y decidido, incapaz de detenerse ante los obstáculos, de lamentarse por el cansancio o cuando las cosas salen mal.

Podemos revisar algunos aspectos de nuestra vida, que seguramente nos ayudarán a descubrir si estamos formando adecuadamente nuestro carácter:

En la oficina, la escuela o en el hogar y con todas sus variantes ¿Cómo es nuestro trabajo? Hablamos de trabajar con intensidad, sin perder demasiado tiempo en el café o en la plática, procurando hacer las cosas en el momento, sin detenernos a buscar si hay algo más fácil que hacer. Además es necesario considerar como un deber, el terminar todo lo que hemos comenzado sin distraernos en otra cosa, aunque estemos cansados y procurando hacerlo lo más perfecto posible.

Lo propio siempre será asumir siempre nuestra responsabilidad en cualquier caso, lo que nos lleva a evitar mentir o dar pretextos y justificaciones cuando cometimos un error por negligencia. En este rubro se considera el evadir algunas tareas que nos son particularmente desagradables, como aparentar demasiado trabajo para que nuestro jefe no nos asigne una tarea extra para el día de hoy.

De alguna forma todo aquello que tenemos en nuestro interior, lo manifestamos muchas veces sin darnos cuenta: los días pasarán lentamente si continuamente estamos pensando en que llegue el fin de semana para liberarnos, y así dedicarnos a descansar, ponernos cómodos y divertirnos, en pocas palabras: pereza.

Poca fortaleza interior se ve reflejada en las quejas que hacemos por todo: la cantidad de trabajo, del clima, del tráfico... si algo solucionamos, adelante.

Nuestro trato a los demás siempre debe ser cordial, y no sólo eso, hay que evitar por todos los medios criticar o que se haga crítica de las personas. Esto sólo refleja envidia y vano amor propio.

Para formar el carácter es necesario tener dominio sobre nuestra persona, mediante pequeñas, pero continuas acciones que hagan más fuerte nuestra voluntad, principalmente:

- Hacer pequeños esfuerzos que nos ayuden a dominar nuestros gustos y caprichos. Como levantarse 10 minutos antes de lo normal, comer un poco menos de aquello que más nos gusta, ver menos tiempo la televisión o en su defecto ver el noticiero completo.

- Hablar bien de las personas, siempre.

- Llegar al trabajo o a la casa con una sonrisa.

- Saludar con educación y cortesía a todas las personas.

- Aprender a escuchar y considerar las opiniones y consejos que nos dan.

- Pedir perdón si ofendimos o hicimos pasar un mal momento a alguien por nuestro mal humor.

- Hacer con empeño las cosas que consideramos poco agradables. Si nos confían algo, es porque se tiene la confianza de que esta en nuestras posibilidades realizarlo.

- Cumplir con las promesas y compromisos que hemos hecho.

- Proponerse varios retos personales: como trabajar mejor, aprender algo nuevo, mejorar nuestro trato hacia los demás, etc.

La persona que verdaderamente tiene carácter no ve obstáculos, sino retos; domina sus impulsos para ser dueño de su voluntad: conserva amistades y relaciones por los valores que transmite; encuentra alegría en lo que hace, sin conformarse con ser feliz a través de los placeres pasajeros.


EL LIDERAZGO

Créate buenos hábitos y ellos guiarán tu vida
Todo líder tiene el compromiso y la obligación de velar por la superación personal, profesional y espiritual de quienes lo rodean. Es una responsabilidad que como personas debemos asumir.
Por lo general se reconoce la figura de un líder por ser quien va a la cabeza, sobre sus hombros tiene la responsabilidad de llevar adelante todo género de proyectos, distinguiéndose por ser una persona emprendedora y con iniciativa, con la habilidad de saber transmitir sus pensamientos a los demás, comprensión de las personas y la desarrollada capacidad de conjuntar equipos de trabajo eficientes. ¡Aquí no encaja Chávez!

Ante esta perspectiva, puede parecer que este nivel de personalidad sólo está reservado para unos cuantos, lamentablemente, pocas personas saben que un liderazgo efectivo no esta expresado por un nombramiento o designación específica. ¡Aquí si encaja Chávez!

En todos los equipos de trabajo -desde los escolares hasta los de alta dirección de empresas- encontramos al menos a una persona, que sin tener el peso de una responsabilidad, sobresale por su iniciativa, amplia visión de las circunstancias, gran capacidad de trabajo y firmes decisiones; sus ideas y aportaciones siempre son consideradas por la certeza y oportunidad con que las expresa; por otra parte, se distingue por su facilidad de diálogo y la habilidad que tiene para relacionarse con todos dentro y fuera del trabajo. ¡Aquí no encaja Chávez!

Este tipo de personas sobresalen, además, por poseer un cúmulo de buenos hábitos y valores: Alegría, amabilidad, orden, perseverancia (entre muchos otros), despertando en nosotros admiración y respeto. En otras palabras: son un digno modelo y ejemplo de personalidad. ¡Aquí no encaja Chávez!

¿Por qué no ser nosotros ese modelo? Pocas veces somos conscientes de ser observados por los demás, constantemente estamos en un escaparate donde las personas perciben nuestra conducta y proceder. Los grandes líderes guerreros de la antigüedad eran respetados y apreciados por ser los primeros en lanzarse a la batalla. De igual manera, cada uno de nosotros debemos ir por delante, seamos o no, cabeza de familia, empresa, equipo de trabajo o agrupación. En contadas ocasiones, o nunca, pensamos en la responsabilidad que como personas tenemos. A decir verdad, todos podemos y debemos ejercer un liderazgo desde nuestras particulares circunstancias: ¡Aquí no encaja Chávez!

- Los padres de familia guían, conducen y ejercen autoridad, en sus manos está la educación de toda la familia; deben ser un verdadero modelo de valores y buenos hábitos, por lo cual, enseñan a sus hijos a vivirlos para convertirlos en personas de bien. A su vez, los hijos mayores participan con sus padres en la educación de los hermanos menores, son muchas cosas las que pueden hacer: enseñar a estudiar, jugar, hacer amigos, obedecer y respetar a sus padres... ¡Acaso aquí encaja Chávez!

La familia en conjunto vela por la protección, cuidado y dirección de todos los miembros; es ahí donde se aprende a conocer, comprender y a tratar a las personas, cualidades indispensables para forjar a los verdaderos líderes de un futuro que está en puerta. ¡Aquí no encaja Chávez!

- En tu trabajo -y tal vez sin palabras- todos esperan que seas tu quien pueda orientarlos para hacer y cumplir mejor con sus labores, porque eres ejemplo de dedicación, esfuerzo, compañerismo, responsabilidad, y sobre todo, de siempre presentar un trabajo bien hecho. ¡Aquí no encaja Chávez!

- ¿No eres acaso confidente de tus amigos? Todos ellos acuden pidiendo un poco de tu tiempo para ser escuchados, buscando tu consejo y comprensión, a veces, más que "solapar" sus errores, buscan de ti la solución adecuada. Por eso debemos procurar que nuestras pláticas tengan sentido, que no sea una costumbre hablar sólo de cosas superficiales; expresa tus ideas sin temor, tu tienes la capacidad de hacer que la vida de tus amigos cambie para bien. ¡aquí no encaja Chavez!

Ahora que somos conscientes del papel que desempeñamos, no debemos cometer el error de actuar con temor a equivocarnos, o caer en el extremo opuesto que sería simplemente guardar las apariencias. Nuestra conducta debe ser congruente a nuestros pensamientos y palabras. ¡Aquí no encaja Chávez!

Nadie es "capaz de dar lo que no tiene", por eso, el liderazgo implica un reto constante de superación, en todos los aspectos que se relacionan con el desarrollo completo y armónico de la persona: personal (valores y hábitos), profesional, social y espiritual. Por consiguiente, un verdadero líder:

- Considera que primero están los demás y evita a toda costa convertirse en el centro de atención, por lo tanto, jamás piensa en su beneficio personal.

- Se preocupa de las personas, procura estar pendiente del bienestar personal, moral y espiritual de cada uno de quienes lo rodean.

- Siempre toma en cuenta las opiniones y el sentir de sus allegados, de esta manera cuenta en todo momento con una excelente respuesta de sus hijos, colegas, subalternos, discípulos y amigos.

- Da gran importancia al trabajo en equipo, de ahí que siempre hace énfasis en la labor realizada por el grupo. ¡Acaso aquí encaja Chávez!

Ser líder no es una postura o un galardón para lucir, es un compromiso, una responsabilidad y una obligación, no hay que olvidar que "todo cargo es una carga". No podemos ser indiferentes ante las atrocidades, la injusticia y la creciente amenaza de una falta de valores, hoy en día se necesitan hombres y mujeres decididos a cambiar la forma de vida de la sociedad. Es un gran reto, sí, pero la esperanza de un mundo mejor, debe alentarnos a ser los líderes de esta gran empresa. Acaso aquí encaja Chávez!

¿Hay algo más auténtico para determinar que Chávez jamás será un líder? No pasará de ser un vulgar caudillito de tercera categoría.



EL ORDEN


Créate buenos hábitos
y ellos guiarán tu vida


A todos nos agrada encontrar las cosas en su lugar, pero lo más importante es el orden interior y es el que más impacta a la vida.
Es muy fácil dejar cautivarse por la primera impresión. Eso todos lo sabemos. Pero el orden es un valor en el cual fácilmente podemos percibir la parte más superficial del mismo. Por supuesto que a todos nos agrada encontrar las cosas en su lugar, ver un sitio limpio y donde cada cosa tiene su propio espacio. Sin embargo el orden es algo mucho más profundo que eso.

El orden externo de la persona, de su espacio de trabajo, de su casa o incluso de su automóvil, son muy importantes, es cierto, pero lo más importante es el orden interior y es el que más impacta a la vida.

Sin duda todos conocemos a gente desordenada que olvida pagar sus cuentas, o que no sabe colocar sus prioridades adecuadamente en la vida y que termina generando un desastre en su propia vida y en la de los demás.

Adquirir el valor del orden va mucho más que acomodar cosas y objetos, es poner todas las cosas de nuestra vida en su lugar. Por ejemplo nadie sale del trabajo a media mañana para ir a jugar un partido de base ball con los amigos, tampoco a nadie se le ocurre amar perdidamente a su mascota y desatender a sus hijos. Sin embargo el desorden puede estar disfrazado muy sutilmente y es fácil darle tres o cuatro horas más al trabajo y no estar con la familia, y uno puede sentirse muy tranquilo porque "está poniendo en orden sus prioridades". Si, el trabajo es importante, pero tiene su espacio y sus límites. Igualmente ocurre con aquella persona que decide no tomar una oportunidad única de trabajo porque le implica sacrificar un poco de su familia. El valor del orden debe ayudarnos a darle a cada cosa su peso, a cada actividad su prioridad. A cada afecto el espacio que le corresponde.

El orden interior se refleja en todas nuestras cosas. Si recreamos nuestra imaginación en fraguar proyectos un tanto inalcanzables, nos entretenemos en pensar que haremos el próximo fin de semana, o en los nuevos accesorios para nuestro automóvil, difícilmente nos concentraremos en las cosas importantes que debemos hacer y perdemos un tiempo valioso. En este ambiente ficticio esta la pereza, no nos extrañe que nos cueste "mucho trabajo" recoger las cosas o terminar a tiempo cualquier actividad.

No muy lejos están nuestras palabras y conducta. Hay personas que constantemente (por no decir siempre) hacen bromas, juegan con las palabras para provocar la risa general, tienen mil y una ocurrencias divertidas, y en ocasiones es muy difícil hablar de algo serio con ellas. Esto que parece alegría y buen humor, podría ser la viva representación de una mente ocupada en cosas superfluas y con poca -o nula- reflexión; algunas veces esta personalidad se asocia con tener prisa por terminar, hacer las cosas a la ligera y presentar muchos errores en sus trabajos finales.

Como un agregado surge la apatía hacia el trabajo disfrazada de actitudes aparentemente normales: levantarse a preparar una taza de café y conversar varios minutos con algún encontradizo; revisar una y otra vez nuestros pendientes, cuando en realidad estamos buscando cual es el más fácil y cómodo para comenzar a trabajar; pasar de un escritorio a otro para preguntar cualquier asunto del trabajo, y de paso platicar de algunas trivialidades. La falta de orden se presenta muchas veces con el activismo: dar la apariencia de hacer... sin hacer.

En medio de nuestras ocupaciones habituales, e incluso con alto rendimiento y eficacia personal y profesional, podemos estar rodeados de papeles, objetos, libros, cajones de uso múltiple y adornos de todo tipo. Este descuido generalmente va acompañado de un propósito de arreglo, pocas veces concretado debido a la prisa por hacer lo "verdaderamente importante", pero el orden exige plasmar en la agenda un momento y tiempo determinado para cuidar este pequeño pero significativo detalle, cada cual sabe dónde deben estar las cosas.

La alegría, la convivencia, los planes personales y una gran capacidad de trabajo caracterizan positivamente a la persona, sin embargo, todo aquello que se omite o se hace fuera de tiempo y oportunidad, provoca desorden e ineficiencia.

Algunas personas no tienen el interés o la conciencia de la importancia de este valor porque todo lo tienen resuelto, tienen a su alrededor, personas (en el hogar, oficina, escuela, etc.) que se ocupan de la limpieza y disposición de las cosas para crear un ambiente agradable. Esta comodidad en nada favorece a quienes cuentan con este "servicio". Pensemos en los niños y jóvenes (aunque los adultos no escapan del todo) que no hacen nada en este aspecto; tarde o temprano tienen dificultades para organizar su tiempo de estudio, elaborar y cumplir con sus trabajos escolares, perder con frecuencia todo tipo de objetos o abandonarlos en cualquier lugar. Si lo vemos en futuro, su capacidad de trabajo estará seriamente afectada por la falta de práctica y ejercicio de este valor.

Por el contrario, toda persona que vive el orden en extremo (más que meticuloso, un perfeccionista molesto) dificulta la convivencia y manifiesta poca comprensión hacia las personas, y eso aniquila su rectitud de intención en este valor, suplantándolo por la soberbia y la intolerancia. El orden debe tener un equilibrio.

Estas son algunas de las sugerencias que pueden ayudarte a vivir mejor el valor del orden:

- Dedica tiempo a la familia, con este ejemplo, todos aprenderán que ordenas tu vida de acuerdo a tus responsabilidades, dando a los tuyos la prioridad que les corresponde.

- Lleva una vida espiritual de acuerdo a los preceptos de tu religión, son normas de conducta que facilitan y hacen nuestra vida mejor.

- Planea tus gastos.

- Distribuye tu tiempo, así serás puntual, cumplirás según lo previsto y tu persona adquiere formalidad.

- Cuida tu persona por dentro y por fuera: Conserva un buen aspecto personal aún los fines de semana y en temporada de vacaciones; establece un horario fijo para el descanso y los alimentos.

- Da un correcto uso a las cosas y serán más durables; igualmente procura la limpieza y cuidado de todo, máxime si es prestado.

Es tan importante en todos los aspectos de la vida el valor del orden que vale la pena el esfuerzo por cultivarlo: formalidad, eficacia, pulcritud, cuidado... El valor del orden puede cambiar significativamente nuestras vidas, pero aún más importante, la vida de quienes nos rodean.


LA AMISTAD


Créate buenos hábitos
y ellos guiaran tu vida

Los elementos que forjan amistades para toda la vida.
La amistad es un valor universal. Está claro que difícilmente podemos sobrevivir en la soledad y el aislamiento. Necesitamos a alguien en quién confiar, a quién llamar cuando las cosas se ponen difíciles, y también con quien compartir una buena película. Pero ¿Qué es la amistad? ¿De qué se compone? ¿Cómo tener amistades que duren toda la vida?

Caerse bien

Las amistades suelen comenzar de imprevisto, y muchas veces sin buscarlas. En el camino de la vida vamos encontrándolas. Y todo comienza porque alguien "nos cae bien".

Convicciones, sentimientos, gustos, aficiones, opiniones, ideas políticas, creencias, religión son algunos de las cosas en común que pueden hacer que nos hagamos amigos de alguien.

Sentirse a gusto con una persona, conversar y compartir sentimientos es el principio de eso que llamamos amistad.

Algo en Común


Para que la amistad sea verdadera, debe existir algo en común y, sobre todo, estabilidad. El interés común puede ser una misma profesión, una misma carrera, un pasatiempo en común, y la misma vida nos va dando amigos. Dice el refrán Aficiones y caminos hacen amigos.


La amistad es un cariño, un apreciarse que promueve un dar, un darse y para ello es necesario encontrarse y conversar.

Después, con el tiempo, la amistad puede desarrollarse en profundidad y en extensión mediante el trato, el conocimiento y el afecto mutuos.

La amistad no puede desarrollarse sin estabilidad. Por eso cuando dejamos de ver durante muchos años a nuestros amigos, a veces nos enfrentamos a que parecen personas totalmente diferentes, o simplemente no se pasa de un diálogo superficial que deja un mal sabor de boca. La amistad es algo que requiere estabilidad en el trato.

Tratarse

Conocer bien al amigo es saber de su historia pasada, de sus quehaceres actuales y de sus planes futuros; y del sentido que da a su vida, de sus convicciones; y de sus gustos y aficiones, y de sus defectos y virtudes. Es saber de su vida, de su forma de ser, de comprenderse; es... comprenderle.

Comprender al amigo es meterse en su piel y hacerse cargo.

Desinterés


Para que una amistad sea verdadera, no basta con caerse bien, hay que dar el paso definitivo: ayudarse desinteresadamente, sin esperar nada a cambio. Al amigo se le quiere porque él es él y porque yo soy yo. La amistad se orienta hacia el tú y consiste más en un servir que en un sentir.

No es amigo ni el compañero ni el camarada. Tampoco es amigo que el busca aprovecharse del otro. La amistad no es comercio de beneficios.

La veradera amistad es, en gran medida, servicio afectuoso y desinteresado.

Vale la pena

Ser amigo de verdad no es fácil, pero vale la pena el esfuerzo. Es un gozo tener amigos de verdad: estar con ellos, charlar, ayudarle o ser ayudad y disfrutar y alegrase con ellos ¡poder contar con ellos! Aunque cueste, vale la pena el esfuerzo que requiere ser un amigo.

Tenerse confianza

No solamente se cree lo que dice el amigo, hay que creer en él. Tener confianza en el amigo significa que tenemos la seguridad moral de que responderá favorablemente a as esperanzas de amistad que depositemos en él.

La confianza mutua hace posible la autenticidad.

Dar. Darse.

La generosidad nos ayuda y facilita el dar que es esencial en la amistad. El dar y el darse es esencial en la amistad. El amigo de verdad es generoso y da. Da sus cualidades, su tiempo, sus posesiones, sus energías, sus saberes. Y lo hace para procurar ayduar efeicazmente al amigo.

Debemos mirar genersoamente, con respeto y con cariño. El egoísmo se opone radicalmente a la amistad.

Un acto de generosidad especialmente difícil es el perdonar. Debemos comprender y saber los motivos de una acción que nos ha hecho daño. Saber perdonar es propio de almas sabias y generosas.

Ser leales

No hay riqueza más valiosa que un buen amigo seguro. Ser leal supone ser persona de palabra, que responda con fidelidad a los compromiso que la amistad lleva consigo. Leales son los amigos que son nobles y no critican, ni murmura, que no traicionan una confidencia personal, que son veraces. Son verdaderos amigos quienes defienden los intereses y el buen nombre de sus amigos.

Ser leal también es hablar claro, ser franco. Debemos también ser leales en corregir a un amigo que se equivoca.

Ser agradecidos

Dice un refrán que "El agradecimiento es el más efímero de los sentimientos humanos" y con mucha frecuencia parece tener razón. La gratitud es propia de los verdaderos amigos.

¿Cuántas veces nos hemos sentido mal con un amigo porque no ha sido agradecido del tiempo que le damos? Nosotros debemos agradecerle su tiempo, los buenos ratos que nos hace pasar, su ayuda cuando nos sentimos mal. A nosotros nos gustaría que una amistad nos dijera "gracias", demos entonces nosotros el primer paso.

Un enemigo mortal

El Yo es un enemigo mortal de la amistad. El orgullo y el egoísmo no caben en la amistad. El orgulloso no mira más allá de su persona, de sus propias cualidades, de sus intereses. No es capaz de ayudar a nadie.



Mantener las amistades

Las amistades se cultivan, maduran. Es fácil hacer amigos, pero es mucho más difícil mantenerlos. La vida pone a prueba la generosidad, la lealtad, el agradecimiento, y no siempre se sale bien de ella. De aquellos amigos de la universidad, poco a poco la lista se hará menor. De un grupo de 30 o 40 amigos, acabarán quedando, para toda la vida 3 o 4.

Hacer nuevos amigos

El hecho de que alguien no tenga muchos amigos no es algo que deba permanecer así. El cultivar aficiones o asistir a alguna clase que nos interese es uno de los mejores medios para hacer amigos. Una cosa maravillosa de la amistad, es que incluso la gente más tímida puede hacer amistad ¡Con otros tan tímidos como ellos mismos! Hacer nuevos amigos es abrir horizontes. Si alguna vez algún amigo nos ha pagado mal, no significa que ocurra así con todo el mundo. Lo peor que puede hacer cualquiera es cerrarse.

Las amistades cambian

Un punto fundamental al entender la amistad, es que las personas ni somos perfectas y cambiamos poco a poco, es decir, que no siempre encontraremos un "solo mejor amigo". Habrá quien comparta con nosotros nuestras aficiones, otro quizá nuestros problemas, otro nuestros sueños. Querer buscar que una sola persona llene todas nuestras necesidades de amistad es algo que podría llegar a ser una utopía. Además ¿Quién dijo que no se pueden tener varios amigos?

¿Amistad o complicidad?

Así como la amistad sana es un valor esencial para nuestras vidas, el tener una amistad con la persona equivocada puede serla fuente de muchos dolores de cabeza. Problemas de droga, delincuencia, baja en el desempeño profesional, problemas familiares son unos cuantos efectos de las malas amistades. La amistad es compartir, pero no es complicidad. También es importante recordar que somos personas individuales, con una conciencia individual. El hecho de que tal o cual amistad "lo haga", no significa que nosotros debemos hacerlo. Tampoco podemos esconder nuestra conciencia individual en una conciencia "compartida". Es el caso típico de alguien que se mete en problemas serios porque salió con los amigos y se perdió el control. "Más vale solo que mal acompañado" es un adagio que, de haber sido practicado a tiempo, podría haber evitado muchos problemas.

Conclusión

La amistad es tan importante para el desarrollo humano, su estabilidad y el mejoramiento de la sociedad que es un verdadero valor, que debemos cuidar y fomentar.


LA CRÍTICA CONSTRUCTIVA
Hacer una crítica constructiva para ayudar a los demás es una actitud madura, responsable y llena de respeto por nuestros semejantes.

CRÉATE BUENOS HÁBITOS Y ELLOS GUIARÁN TU VIDA
El valor de la crítica constructiva se fundamenta en el propósito de lograr un cambio favorable que beneficie a todas y cada una de las personas involucradas en circunstancias o ambientes determinados, con actitud de respeto y sentido de colaboración.

De forma natural el hombre busca comunicar sus pensamientos e influir en los demás con su opinión para lograr cambios en la familia, la sociedad, el trabajo o la escuela, sin embargo, corremos el riesgo de sujetarnos únicamente a nuestro particular punto de vista e intereses, sin atender a las necesidades o propósitos que tienen los demás

A través de la crítica constructiva se desarrollan otros valores: lealtad, honestidad, sencillez, respeto, amistad... Con esta referencia sería absurdo cerrar nuestro entendimiento y pasar por alto la importancia de vivir este valor, pues nadie puede jactarse de tener un buen juicio crítico, si no ha logrado establecer un equilibrio entre la manera como acepta las críticas y la forma e intención con que las expresa.

Cada vez que una persona desea expresar su opinión o inconformidad con rectitud de intención, tiene que aclarar que es “una crítica constructiva”, para evitar malos entendidos y lograr una mejor disposición de su interlocutor. A veces somos tan susceptibles, que sin la aclaración pertinente nos sentimos agredidos. Si fuésemos más sencillos y maduros, encontraríamos en cada crítica –positiva o negativa- una oportunidad para cambiar y mejorar nuestra forma de vida. En realidad, aún de las críticas más acres deberíamos tener la serenidad, paciencia y madurez para obtener lo mejor de ella, aún si hiere nuestro amor propio.

Ahora bien, es muy común que nuestra tendencia a criticar se propague sin ton ni son y convertimos a la crítica en una forma de oposición y rechazo a todo aquello que no nos gusta; observamos y manifestamos inconformidad casi de todo: el modo de vestir, las opiniones, la forma de gobierno, las normas de vialidad, la conducta del vecino... y muy pocas veces, hacemos un juicio objetivo y valiente sobre nuestro comportamiento y modo de pensar.

Lo primero será reconocer que frecuentemente hablamos sin fundamento, nos quedamos con unas cuantas palabras del noticiero o del diario, cotejando nuestra pobre información con los comentarios que escuchamos en la oficina o con los amigos, hacemos conjeturas y emprendemos el vuelo aprobando o desaprobando todo tema de actualidad: iniciativas de ley, la política económica, los eventos sociales, sucesos de carácter internacional y hasta las nuevas disposiciones en materia de educación o de salud... ¡Con qué facilidad no erigimos en autoridades competentes!

Es claro que las decisiones de índole social o política a veces muy distantes del común de las personas, pero esto no justifica la critica mal intencionada. En todo lugar existen medios, asociaciones y grupos de personas con el afán de crear una sociedad más justa y llena de oportunidades para todos. ¿Por qué no participar o tomar la iniciativa en nuestras manos? Tal vez no todos tenemos el valor de asumir una responsabilidad más grande, de mayor trascendencia...

Pero la crítica más dura y severa la realizamos hacia las personas que conocemos y los lugares donde asistimos: nos disgusta el sistema de trabajo que se lleva en la empresa, y por ende, quienes la encabezan; calificamos la aptitud de nuestros colegas con comparaciones absurdas; señalamos con firmeza los defectos, costumbres y hábitos de nuestros conocidos y amigos; nos disgustamos porque en casa las cosas no se hacen a nuestro gusto. ¿Acaso hacemos un bien expresando opiniones negativas?

Cualquier comentario fuera de lugar o falto de delicadeza, no solo ofende, destruye además la buena comunicación, la imagen y opinión que se tiene de las personas y por si fuera poco, habla muy mal de nosotros. Para que nuestra crítica tenga valor, se requiere una actitud honesta, leal y sencilla: si algo nos disgusta o incomoda, no hay porque escondernos en el anonimato, generar murmuraciones o crear conflictos, si deseamos que las cosas y las personas mejoren, lo correcto será acercarnos a los interesados y expresar abiertamente nuestro punto de vista, dispuestos a escuchar y a obtener un resultado provechoso para todos.

Para concretar propósitos que nos lleven a ejercitar el valor de la crítica realmente constructiva debemos evaluar con sencillez y valentía nuestro modo de ser, esto significa ser autocríticos:

- Evalúa las situaciones, escucha a las personas y pregunta. De esta manera tendrás los elementos necesarios para formar un juicio correcto y dar una acertada opinión.

- Antes de criticar a las personas en cualquier aspecto, examínate con el mismo rigor y criterio, no sea que tengas los mismos defectos. Recuerda que para ayudar a los demás, tú debes ser el primero en mejorar.

- Haz el propósito de descubrir lo bueno que tienen las personas, las instituciones y las circunstancias. Si no tienes algo positivo que decir, lo mejor es callar.

- Examina tus intenciones, sentimientos y estado de ánimo antes de pronunciar palabra.

- Aprende a informarte con profundidad y acostúmbrate a hablar de los hechos, evitando hacer interpretaciones y suposiciones superfluas.

- Acepta con madurez todo tipo de críticas y comentarios respecto a tu persona y modo de trabajar, centrando tu atención en la oportunidad de mejora.

Cualquier crítica debe formularse responsablemente a través de la reflexión, considerando las implicaciones que podría tener; el respeto que debemos a las personas se manifiesta protegiendo su buen nombre y reputación, además de procurar su mejora individual. De esta manera actuamos en justicia y todo nuestro actuar se convierte en actitud de servicio e interés por el prójimo.


LA DECENCIA


El valor que nos recuerda la importancia de vivir y comportarse dignamente en todo momento y lugar. Decente es la mujer que gusta que la traten con respeto y como a una dama, porque se trata con respeto a ella misma.


CRÉATE BUENOS HÁBITOS Y ELLOS GUIARÁN TÚ VIDA


Posiblemente uno de los valores que habla más de una persona es la decencia, para vivirla se necesita educación, compostura, buena presencia, respeto por si mismo y por los demás, pero es muy notable la delicadeza que guarda respecto a la sexualidad humana y todo lo que de ella se deriva.

La decencia es el valor que nos hace conscientes de la propia dignidad humana, por él se guardan los sentidos, la imaginación y el propio cuerpo, de exponerlos a la morbosidad y al uso promiscuo e indebido de la sexualidad.

Cuando una persona deja de vivir este valor, su personalidad sufre una transformación poco agradable: muchas de sus conversaciones hacen referencia al tema sexual; continuamente busca algo que estimule su imaginación y sentidos (revistas, películas, internet, etc.); la mirada se vuelve inquieta, buscando enfocarse en personas físicamente atractivas; asiste a espectaculos y lugares donde la sexualidad humana es sólo una forma de tener placer...

Una vez que se entra en este sucio círculo todo cambia de dimensión, en vez de considerar como importantes los aspectos más humanos de las persona (inteligencia, cualidades, sentimientos), ahora es la presencia y atracción física lo que cuenta por el placer que pueda obtenerse, debido a que los afectos ya no importan.

Faltar a la decencia hace que las relaciones con personas del sexo opuesto sean inestables y poco duraderas, fundamentadas en la búsqueda de placer, con una evidente falta de compromiso y obligaciones. Por eso no debe sorprendernos el aumento de infidelidades y divorcios; jóvenes que cambian de pareja con mucha faciliad, madres solteras, orfandad, abortos...

Lamentablemente, parece ser que en determinadas empresas el poseer un buen físico y poca calidad moral son los requisitos para obtener un empleo, debido a ello, muchas son las mujeres que pierden “estupendas” oportunidades de trabajo, por vivir la decencia, por no permitir que se abuse de su condición. ¿Políticas empresariales? Seguramente son las personas al frente de los recursos humanos, quienes abusando de su posición pretenden aprovecharse de la necesidad que los demás tienen. Así es, una sola persona es capaz de destruir la imagen de una empresa.

Al vivir este valor se garantiza la unión y estabilidad familiar, los hijos pueden contar con la presencia y ayuda de ambos padres; los jóvenes descubren que la verdadera realización personal no se alcanza con la satisfacción de los placeres, sino a través de el desarrollo profesional, el trabajo y la formación intelectual; y socialmente las personas no tendrían que preocuparse de la calidad moral de los ambientes que le rodean.

En medio de un ambiente que parece rechazar las buenas costumbres y se empeña en cerrar los oídos a toda norma moral, emerge la personalidad de quien vive el valor de la decencia: una forma de vestir discreta, con buen gusto, elegante si lo amerita la ocasión; sus conversaciones no tienen como tema principal el sexo; en su compañía no existe la incomodidad de encontrar miradas obscenas; su amistad e interés son genuinos, sin intenciones ocultas y poco correctas.

Esta personalidad en ningún momento se asusta ante la sexualidad humana, se puede afirmar que la conoce y entiende con mucho más perfección que el común de las personas. Conocedor de su propia naturaleza, evita los espectáculos, imágenes, conversaciones y compañías que puedan despertar susensualidad. No es su propósito fingir que no tiene esas inclinaciones, les da su lugar, su importancia; ha decidido que lo más valioso del hombre se alcanza a través del entendimiento, el autodominio, el trabajo y la sana convivencia con sus semejantes.

La persona decente hace valer la integridad de su comportamiento, cuida de que no existan interpretaciones equivocadas sobre su conducta: evita trasnochar sin necesidad; se informa con anterioridad sobre los espectáculos y lugares a los que desea asistir y no conoce; aunque trata a todo las personas con respeto y cortesía, evita las compañías cuya conducta es incompatible con su formación.

Para vivir mejor el valor de la decencia, puedes considerar como importante:

- A toda costa debes evitar el ocio y la soledad. En estas circunstancias, la sensualidad se despierta fácilmente.

- Manifiesta respeto por los demás. Cuida que tu mirada no ofenda o incomode a las personas del sexo opuesto. Evita que tus conversaciones y bromas hagan alusiones a la sexualidad.

- Ten especial cuidado con tu forma de vestir. Los atuendos demasiado cortos o ligeros, efectivamente hacen que te conviertas en centro de atención, pero no te hace lucir con formalidad, además, puedes llevarte una sorpresa al descubrir las intenciones que despiertas en los demás.

- No vivas con ingenuidad pensando que tu educación y principios bastan para vivir decentemente. Evita las ocasiones y los medios que pongan en peligor tu integridad: revistas, espectáculos, películas e incluso compañías.

- Al cuidar tu mirada formas un carácter recio: Evita observar con insistencia a las personas, esto simpre demuestra intenciones poco honestas.

- No basta ser decente, es necesario actuar como tal: sin cometer falta alguna, se pone en entredicho la honorabilidad de una jovencita que llega a su casa en la madrugada, sobre todo si salió con el novio y en automóvil; lo mismo ocurre con la mujer casada que viste con prendas demasiado cortas; quien adquiere revistas con publicidad demasiado sugestiva, aunque el contenido haya sido el propósito...

La persona que se preocupa por vivr el valor de la decencia en los detalles más mínimos, paralelamente despierta confianza en los demás por la integridad de su conducta; sus relaciones son estables porque se basan en el respeto y el intéres auténtico que tiene por colaborar con los demás.

Tal vez por eso la decencia es motivo de burla, porque no es un valor para tímidos y cobardes que se dejan llevar por lo que la comodidad y el placer dictan, es un valor que templa el carácter. lo fortifica y ennoblece.


¡LA DIGNIDAD!

Por dignidad se conoce a aquel valor que nos hace a nosotros mismos sentirnos valiosos y al otro, que nos observa y que nos ve también, le produce tal sensación, sin que en esa percepción propia o de los otros medie alguna razón vinculada a lo material o social, es decir, la dignidad es aquel valor intrínseco y supremo que cualquier ser humano puede contribuir a desarrollar a través de sus acciones y comportamiento, hasta su exaltación, independientemente de la situación económica, social, cultural o ideológica que tal o cual persona presente, porque para la dignidad no importa qué pienso, sino más bien qué hago con ese pensamiento.

Obviamente, el ser una persona digna supone un difícil trabajo a lograr, por empezar, quien se comporta y actúa en todas las esperas de su vida, tanto personal como profesional, con decoro, haciéndose respetar, sin importarle por ejemplo dejar en el camino una importante suma de dinero, un cargo de poder que le pueda allanar camino pensando en el futuro, prefiriendo entonces conservar sus valores de comportamiento, aquellos que lo convirtieron para el ojo del mundo y su mundo en una persona digna, esto que es lo mismo o igual a decir esa persona que se enfoca en lo espiritual más que en lo material, a eso se la llamará y describirá como digna/o.


LA EXPERIENCIA
Créate buenos hábitos y ellos guiaran tu vida

¡Qué personalidad tan fuerte y atractiva presenta la experiencia! Parece tan lejano el día en el que seamos maduros y más prudentes. Es el aprendizaje de la vida...
Todos apreciamos el valor de la experiencia. Tenemos la necesidad de acudir a las personas mayores en busca de guía y consejo, pues su conocimiento del mundo, de la vida y de la gente son una fuente invaluable para tomar decisiones.

La experiencia es el conocimiento adquirido en el transcurso de nuestra vida, ayudándonos a tomar mejores decisiones ponderando posibilidades y riesgos; aprendemos en la intimidad de nuestro ser, en la familia, con los amigos, a través de la lectura, en el trabajo. A pesar de todo esto, muchas veces seguimos tomando decisiones a la ligera, cometiendo los mismos errores y cerrando nuestros oídos a los consejos que nos brindan personas con mas visión que nosotros.

Aunque la edad es la que aporta experiencia, cada momento de nuestra vida ofrece un nuevo conocimiento y un panorama más amplio sobre cada circunstancia, nuestro pensamiento y actitudes se van modelando paso a paso, dando como resultado la madurez.

La experiencia es conocer a las personas, sus reacciones y las costumbres sociales; es también la paciencia para afrontar las contrariedades; forma una capacidad para hacer analizar con más profundidad los acontecimientos relacionando vivencias pasadas y adecuándolas al presente para emitir juicios más precisos, además de una marcada serenidad para tomar decisiones.

A diferencia de otros valores, la experiencia no es fácil de construir de manera activa. Podría decirse que la experiencia en su forma básica se modela con los golpes de la vida. Sin embargo sí podemos tener una actitud alerta y vigilante que nos permita sacar el máximo provecho de todas las circunstancias de la vida.

La experiencia es un valor fundamental en muchos ámbitos de la vida: con la pareja, en el trabajo, al tomar decisiones económicas.

Nuestra vida debe ser una rica variedad de sensaciones, acontecimientos y encuentros. La experiencia solo se modela viviendo y aprendiendo. Es ahí donde tenemos una diferencia fundamental con otros seres vivos. Los seres humanos no solamente aprendemos de los impulsos directos de nuestros sentidos (calor, frío, dolor), sino que somos capaces de analizar la información y generar nuevas alternativas.

El vivir la vida con profundidad y un esfuerzo por aprender de ella genera una percepción más exacta de la realidad, y en esa medida podemos darle su justa medida a todo. La experiencia nos ayuda a percibir la realidad como es, no como nosotros queremos que sea. Y esa percepción más exacta de la realidad nos lleva a tomar mejores decisiones, a ser más justos, a medir más nuestros impulsos. La experiencia y la prudencia van tomadas de la mano.

Algunos medios que podemos poner para aprender más de la vida y enriquecer nuestra experiencia son:

- Analizar nuestras decisiones pasadas y futuras, no sólo las más importantes y trascendentes como la elección de estudios profesionales, el matrimonio, iniciar una empresa por nuestra cuenta sino también aquellas decisiones aparentemente sin importancia que trajeron grandes resultados en nuestras vidas.


- Entender que debemos ser humildes y aprender de los demás. A veces nos empeñamos en no escuchar un consejo porque las alternativas que nos proponen no están de acuerdo al gusto que nos estimula en el momento. No debemos aferrarnos a una idea, cuando varias personas coinciden en hacernos notar el error (sobre todo si por edad, parentesco o alta calidad moral, su punto de vista es particularmente valioso). Debemos tener apertura a la opinión ajena y ser honestos con nosotros mismos para rectificar, tarde o temprano nos daremos cuenta de cuanta razón tenían.

- Al tomar una decisión, comenzar un trabajo, iniciar un negocio o adquirir un compromiso, debemos asumirlo con todas sus instancias, sin escatimar esfuerzos ni abandonarlo a las primeras contrariedades, sólo así estaremos en condiciones de conocer realmente nuestras capacidades y posibilidades. Las cosas que más trabajo nos han costado, son las que más valoramos; quienes más esfuerzo han realizado a través de los años, se encuentran en mejores posibilidades de alcanzar objetivos más "altos", más ambiciosos... La experiencia nos ayuda a plantearnos metas reales y accesibles a nuestra persona, con grandes posibilidades de éxito.

- Afrontar con valor las consecuencias de nuestros actos, sin buscar pretextos o excusas. Al "escondernos" para esperar que las cosas se solucionen por sí mismas, perdemos la oportunidad de conocer la gravedad y magnitud de lo cometido. Lo cierto es que aprendemos más de un error y de un fracaso, que de un puñado de éxitos, lo cual no debe servir de disculpa cada vez que nos equivocamos.

- Aprender a comprender y a tratar a los demás observando como lo hacen aquellas personas "que siempre saben que hacer y que decir" en las más diversas circunstancias. Escuchar con paciencia; controlar la molestia y el disgusto; nunca pedir u ordenar bruscamente; la cortesía en el trato; no levantar el tono de voz innecesariamente; preguntar lo que no se sabe... son algunas de las características que ennoblecen la personalidad como fruto de un continuo acercamiento a sus semejantes, logrando siempre los resultados esperados.

¡Qué personalidad tan fuerte y atractiva presenta la experiencia! Parece tan lejano el día en el que podamos convertirnos, por lo menos, en algo semejante; sin embargo, no debemos esperar a que el tiempo pase y la experiencia llegue a nosotros como una lógica consecuencia, hace falta tomar conciencia, pensar y reflexionar sobre todo lo que ocurre a nuestro alrededor, propio o ajeno, para formar un criterio único y congruente.


LA FELICIDAD


Créate buenos hábitos y ellos guiarán tu vida
El ser feliz no es un estado de ánimo, es una actitud constante...
Como muchos de los temas más profundos de nuestras vidas, todos tenemos una noción interna sobre qué es la felicidad, pero nos parece muy difícil explicarla. Ocurre lo mismo al pensar en conceptos como "Justicia" o "Solidaridad".

Generalmente cuando pensamos en felicidad vemos sus efectos, pero pocas veces analizamos con cuidado sus causas: ¿Qué nos hace felices? ¿Es posible que esta felicidad sea un estado permanente?

Es fácil confundir la felicidad con el bienestar. Por eso muchas personas tienden a equivocar el sentido de los bienes materiales en sus vidas, creyendo que les dará una felicidad que nunca encuentran. Y es que las cosas materiales nos dan bienestar: es más cómodo viajar en un coche que en un transporte público, es agradable tener abrigo cuando hace frío, ese necesario tener algo qué comer. Pero ese bienestar no tiene nada que ver con la felicidad.

La felicidad es un concepto mucho más profundo de estabilidad, seguridad, esperanza. La felicidad no es la falta de problemas o la ausencia de dificultades. ¿Se puede ser feliz enmedio de una tormenta? Sí, porque la felicidad no es algo que esté necesariamente fuera de nosotros. El primer sitio donde debemos encontrarla es en nuestro interior. Es muy difícil ser feliz con una actitud de resentimiento o de enojo hacia la vida. Tampoco se puede ser feliz si depositamos nuestro corazón en cosas materiales o en las personas equivocadas. El vivir de manera continua un conjunto de valores nos brinda la estabilidad necesaria para sentirnos completos. La felicidad tiene mucho que ver con el vacío o plenitud de nuestras vidas en su sentido más profundo.

Pero la felicidad no está únicamente en nosotros mismos, también está en el darnos a los demás: la generosidad en la amistad, la ayuda al desvalido, el apoyo en los momentos difíciles. El volcarnos hacia los demás es una de las fuentes más preciosas para una genuina felicidad.

En este mundo actual de teléfonos móviles, internet y tecnología es fácil centrarnos en nosotros mismo y nuestros problemas y también es fácil olvidarnos de los demás. Sin embargo en la medida en la que nos preocupamos más por los demás y menos por nosotros mismos se resuelven dos problemas: el de la persona a la que estamos ayudando, y el nuestro porque nuestra vida cobra un nuevo sentido.

La felicidad también tiene mucho que ver con nuestra actitud hacia los problemas y las preocupaciones, que siempre estarán presentes en nuestras vidas de una forma o de otra, sin embargo una actitud positiva y una esperanza continua ayudan muchísimo más que una actitud pesimista, un encerrarse en sí mismo y una visión "amarga" de la existencia. La felicidad es el resultado de un esfuerzo constante para superar los problemas o de un trabajo intenso y continuado por mucho tiempo. No se es optimista porque todo sale siempre bien, sino porque aunque las cosas salgan mal, se confía en que siempre habrá personas que nos ayudarán a superar las dificultades.

El ser feliz no es un estado de ánimo, es una actitud constante; para lograr esto podemos considerar como fundamental:

- Aprender a disfrutar de las pequeñas y cotidianas cosas de nuestra vida: la conversación, el descanso, el trabajo, la naturaleza, la amistad...
Debemos ser conscientes que el afán desordenado por encontrar satisfacciones conduce a una falsa felicidad, es decir, simplemente un placer..

- Ver en nuestras ocupaciones cotidianas un motivo de Felicidad.
Cualquiera que sea nuestro trabajo, es la expresión de lo que podemos y sabemos hacer. Realizarlo con entusiasmo, bien hecho y completo se convierte en una satisfacción y nuestra carta de presentación en la sociedad en que vivimos.

- Aceptar nuestras cualidades y limitaciones sin renunciar a mejorar. Con frecuencia podemos centrar nuestra atención en las cosas que nos faltan (bienes, mejor puesto en el trabajo, capacidad de relación social). Debemos aprovechar el tiempo en encontrar todo aquello que nos ayuda a superarnos: estudiar más, prepararnos para trabajar en la labor que mejor desempeñamos o acercarnos a las personas que nos puedan enseñar y sugerir mejores alternativas.

- Tener una actitud positiva ante las personas y las circunstancias.
Esto implica la comprensión que tengamos hacia los errores y actitudes de los demás, evitando provocar problemas y conflictos. Siempre será mejor enseñar como se pueden hacer mejor las cosas, valorando el esfuerzo y los logros obtenidos
Ser perseverantes en las dificultades, esforzándonos por descubrir lo positivo de los problemas, tratando de sacar provecho de la experiencia.

- Hacer lo posible por crear un ambiente agradable: contando anécdotas, organizando pequeños torneos deportivos para los amigos o la familia, festejar los cumpleaños, ver una película que sea divertida... Por lo general no se requiere de organizar grandes eventos, lo más sencillo es lo mejor.

La Felicidad esta implícita en la vivencia de los demás Valores, cada uno de ellos nos aporta la posibilidad de llevar una vida plena, positiva y llena de optimismo.

No podemos renunciar a ser felices, aprendiendo nosotros, estamos en condiciones de hacer felices a quienes nos rodean, enseñando que la felicidad no esta en tener una vida fácil, sino en procurarnos mutuamente la alegría, el apoyo y dirección en todo momento.


LA HONESTIDAD


Créate buenos hábitos y ellos guiarán tu vida
La honestidad es una de las cualidades que nos gustaría encontrar en las personas o mejor aún, que nos gustaría poseer.
Si alguna vez debemos hacer un listado de las cualidades que nos gustaría encontrar en las personas o mejor aún, que nos gustaría poseer, seguramente enunciaremos la Honestidad, porque garantiza confianza, seguridad, respaldo, confidencia, en una palabra integridad.

La Honestidad es una forma de vivir congruente entre lo que se piensa y la conducta que se observa hacia el prójimo, que junto a la justicia, exige en dar a cada quien lo que le es debido.

Podemos ver como actitudes deshonestas la hipocresía, aparentando una personalidad que no se tiene para ganarse la estimación de los demás; el mentir continuamente; el simular trabajar o estudiar para no recibir una llamada de atención de los padres o del jefe inmediato; el no guardar en confidencia algún asunto del que hemos hecho la promesa de no revelarlo; no cumpliendo con la palabra dada, los compromisos hechos y la infidelidad.

Faltar a la honestidad nos lleva a romper los lazos de amistad establecidos, en el trabajo, la familia y en el ambiente social en el que nos desenvolvemos, pensemos que de esta manera la convivencia se hace prácticamente imposible, pues ésta no se da, si las personas somos incapaces de confiar unos en otros.

Para ser Honesto hace falta ser sinceros en todo lo que decimos; fieles a las promesas hechas en el matrimonio, en la empresa o negocio en el que trabajamos y con las personas que participan de la misma labor; actuando justamente en el comercio y en las opiniones que damos respecto a los demás. Todos esperan de nosotros un comportamiento serio, correcto, justo, desinteresado, con espíritu de servicio, pues saben que siempre damos un poco más de lo esperado.

En la convivencia diaria podemos vivir la honestidad con los demás, no causando daño a la opinión que en general se tiene de ellas, lo cual se puede dar cuando les atribuimos defectos que no tienen o juzgando con ligereza su actuar; si evitamos sacar provecho u obtener un beneficio a costa de sus debilidades o de su ignorancia; guardando como propio el secreto profesional de aquella información que es particularmente importante para la empresa en la que prestamos nuestros servicios, o de aquel asunto importante o delicado que nos ha confiado el paciente o cliente que ha pedido nuestra ayuda; evitando provocar discordia y malos entendidos entre las personas que conocemos; señalando con firmeza el grave error que se comete al hacer calumnias y difamaciones de quienes que no están presentes; devolviendo con oportunidad las cosas que no nos pertenecen y restituyendo todo aquello que de manera involuntaria o por descuido hayamos dañado..

Si queremos ser Honestos, debemos empezar por enfrentar con valor nuestros defectos y buscando la manera más eficaz de superarlos, con acciones que nos lleven a mejorar todo aquello que afecta a nuestra persona y como consecuencia a nuestros semejantes, rectificando cada vez que nos equivocamos y cumpliendo con nuestro deber en las labores grandes y pequeñas sin hacer distinción.

Las relaciones en un ambiente de confianza conducen a la mejora personal y ajena, pues si en todo momento se obra con rectitud, se aprende a vivir como hombre de bien.


LA PERSONALIDAD
La personalidad es un constructor psicológico, con el que nos referimos a un conjunto dinámico de características de una persona. También es conocida como un conjunto de características físicas, sociales y genéticas que determinan a un individuo y lo hacen único.
Definición
Al tratarse de un concepto básico dentro de la psicología, a lo largo de la historia ha recibido numerosas definiciones, además de las conceptualizaciones más o menos intuitivas que ha recibido. Algunos autores han clasificado estas definiciones en grupos.1
La personalidad puede sintetizarse como el conjunto de características o patrón de sentimientos y pensamientos ligados al comportamiento, es decir, los pensamientos, sentimientos, actitudes y hábitos y la conducta de cada individuo, que persiste a lo largo del tiempo frente a distintas situaciones distinguiendo a un individuo de cualquier otro haciéndolo diferente a los demás.
La personalidad persiste en el comportamiento de las personas congruentes a través del tiempo, aun en distintas situaciones o momentos, otorgando algo único a cada individuo que lo caracteriza como independiente y diferente. Ambos aspectos de la personalidad, distinción y persistencia, tienen una fuerte vinculación con la construcción de la identidad, a la cual modela con características denominadas rasgos o conjuntos de rasgos que, junto con otros aspectos del comportamiento, se integran en una unidad coherente que finalmente describe a la persona.
Ese comportamiento tiene una tendencia a repetirse e a través del tiempo de una forma determinada, sin que quiera decir que esa persona se comporte de modo igual en todos los casos. Es decir, la personalidad es la forma en que pensamos, sentimos, nos comportamos e interpretamos la realidad, mostrando una tendencia de ese comportamiento a través del tiempo, que nos permite afrontar la vida y mostrarnos el modo en que nos vemos a nosotros mismos y al mundo que nos rodea.
Nos permite reaccionar ante ese mundo de acuerdo al modo de percepción, retro-alimentando con esa conducta en nuestra propia personalidad. Cada persona al nacer ya tiene su propia personalidad con ciertas características propias, que con el paso del tiempo más el factor ambiental y las circunstancias es como se definirá esa persona. La personalidad será fundamental para el desarrollo de las demás habilidades del individuo y para la integración con grupos sociales
La personalidad es "la organización dinámica de los sistemas psicofísicos que determina una forma de pensar y de actuar, única en cada sujeto en su proceso de adaptación al medio".
Desmembrando esa afirmación encontramos que:
• La organización representa el orden en que se halla estructurada las partes de la personalidad de cada sujeto.
• Lo dinámico se refiere a que cada persona se encuentra en un constante intercambio con el medio que sólo se interrumpe con la muerte.
• Los sistemas psicofísicos hacen referencia a las actividades que provienen del principio inmaterial(fenómeno psíquico) y el principio material(fenómeno físico).
• La forma de pensar hace referencia a la vertiente interna de la personalidad.
• La forma de actuar hace referencia a la vertiente externa de la personalidad que se manifiesta en la conducta de la persona.
• Y es única en cada sujeto por la naturaleza caótica en el que el cerebro organiza las sinapsis.


LA PUNTUALIDAD

El valor que se construye por el esfuerzo de estar a tiempo en el lugar adecuado.
El valor de la puntualidad es la disciplina de estar a tiempo para cumplir nuestras obligaciones: una cita del trabajo, una reunión de amigos, un compromiso de la oficina, un trabajo pendiente por entregar.
El valor de la puntualidad es necesario para dotar a nuestra personalidad de carácter, orden y eficacia, pues al vivir este valor en plenitud estamos en condiciones de realizar más actividades, desempeñar mejor nuestro trabajo, ser merecedores de confianza.
La falta de puntualidad habla por sí misma, de ahí se deduce con facilidad la escasa o nula organización de nuestro tiempo, de planeación en nuestras actividades, y por supuesto de una agenda, pero, ¿qué hay detrás de todo esto?
Muchas veces la impuntualidad nace del interés que despierta en nosotros una actividad, por ejemplo, es más atractivo para un joven charlar con los amigos que llegar a tiempo a las clases; para otros es preferible hacer una larga sobremesa y retrasar la llegada a la oficina. El resultado de vivir de acuerdo a nuestros gustos, es la pérdida de formalidad en nuestro actuar y poco a poco se reafirma el vicio de llegar tarde.
En este mismo sentido podríamos añadir la importancia que tiene para nosotros un evento, si tenemos una entrevista para solicitar empleo, la reunión para cerrar un negocio o la cita con el director del centro de estudios, hacemos hasta lo imposible para estar a tiempo; pero si es el amigo de siempre, la reunión donde estarán personas que no frecuentamos y conocemos poco, o la persona –según nosotros- representa poca importancia, hacemos lo posible por no estar a tiempo, ¿qué mas da...?
Para ser puntual primeramente debemos ser conscientes que toda persona, evento, reunión, actividad o cita tiene un grado particular de importancia. Nuestra palabra debería ser el sinónimo de garantía para contar con nuestra presencia en el momento preciso y necesario.
Otro factor que obstaculiza la vivencia de este valor, y es poco visible, se da precisamente en nuestro interior: imaginamos, recordamos, recreamos y supuestamente pensamos cosas diversas a la hora del baño, mientras descansamos un poco en el sofá, cuando pasamos al supermercado a comprar "sólo lo que hace falta", en el pequeño receso que nos damos en la oficina o entre clases... pero en realidad el tiempo pasa tan de prisa, que cuando "despertamos" y por equivocación observamos la hora, es poco lo que se puede hacer para remediar el descuido.
Un aspecto importante de la puntualidad, es concentrarse en la actividad que estamos realizando, procurando mantener nuestra atención para no divagar y aprovechar mejor el tiempo. Para corregir esto, es de gran utilidad programar la alarma de nuestro reloj o computadora (ordenador), pedirle a un familiar o compañero que nos recuerde la hora (algunas veces para no ser molesto y dependiente), etc., porque es necesario poner un remedio inmediato, de otra forma, imposible.
Lo más grave de todo esto, es encontrar a personas que sienten "distinguirse" por su impuntualidad, llegar tarde es una forma de llamar la atención, ¿falta de seguridad y de carácter? Por otra parte algunos lo han dicho: "si quieren, que me esperen", "para qué llegar a tiempo, si...", "no pasa nada...", "es lo mismo siempre". Estas y otras actitudes son el reflejo del poco respeto, ya no digamos aprecio, que sentimos por las personas, su tiempo y sus actividades
Para la persona impuntual los pretextos y justificaciones están agotados, nadie cree en ellos, ¿no es tiempo de hacer algo para cambiar esta actitud? Por el contrario, cada vez que alguien se retrasa de forma extraordinaria, llama la atención y es sujeto de toda credibilidad por su responsabilidad, constancia y sinceridad, pues seguramente algún contratiempo importante ocurrió..
Podemos pensar que el hacerse de una agenda y solicitar ayuda, basta para corregir nuestra situación y por supuesto que nos facilita un poco la vida, pero además de encontrar las causa que provocan nuestra impuntualidad (los ya mencionados: interés, importancia, distracción), se necesita voluntad para cortar a tiempo nuestras actividades, desde el descanso y el trabajo, hasta la reunión de amigos, lo cual supone un esfuerzo extra -sacrificio si se quiere llamar-, de otra manera poco a poco nos alejamos del objetivo.
La cuestión no es decir "quiero ser puntual desde mañana", lo cual sería retrasar una vez más algo, es hoy, en este momento y poniendo los medios que hagan falta para lograrlo: agenda, recordatorios, alarmas...
Para crecer y hacer más firme este valor en tu vida, puedes iniciar con estas sugerencias:
- Examínate y descubre las causas de tu impuntualidad: pereza, desorden, irresponsabilidad, olvido, etc.
- Establece un medio adecuado para solucionar la causa principal de tu problema (recordando que se necesita voluntad y sacrificio): Reducir distracciones y descansos a lo largo del día; levantarse más temprano para terminar tu arreglo personal con oportunidad; colocar el despertador más lejos...
- Aunque sea algo tedioso, elabora por escrito tu horario y plan de actividades del día siguiente. Si tienes muchas cosas que atender y te sirve poco, hazlo para los siguientes siete días. En lo sucesivo será más fácil incluir otros eventos y podrás calcular mejor tus posibilidades de cumplir con todo. Recuerda que con voluntad y sacrificio, lograrás tu propósito.
- Implementa un sistema de "alarmas" que te ayuden a tener noción del tiempo (no necesariamente sonoras) y cámbialas con regularidad para que no te acostumbres: usa el reloj en la otra mano; pide acompañar al compañero que entra y sale a tiempo; utiliza notas adheribles...
- Establece de manera correcta tus prioridades y dales el lugar adecuado, muy especialmente si tienes que hacer algo importante aunque no te guste.
Vivir el valor de la puntualidad es una forma de hacerle a los demás la vida más agradable, mejora nuestro orden y nos convierte en personas digna de confianza.


LA RESPONSABILIDAD


Créate buenos hábitos y ellos guiarán tu vida
Todos comprendemos la irresponsabilidad cuando alguien no cumple lo que promete ¿Pero sabemos nosotros vivirla?
La responsabilidad (o la irresponsabilidad) es fácil de detectar en la vida diaria, especialmente en su faceta negativa: la vemos en el plomero que no hizo correctamente su trabajo, en el carpintero que no llegó a pintar las puertas en el día que se había comprometido, en el joven que tiene bajas calificaciones, en el arquitecto que no ha cumplido con el plan de construcción para un nuevo proyecto, y en casos más graves en un funcionario público que no ha hecho lo que prometió o que utiliza los recursos públicos para sus propios intereses.

Sin embargo plantearse qué es la responsabilidad no es algo tan sencillo. Un elemento indispensable dentro de la responsabilidad es el cumplir un deber. La responsabilidad es una obligación, ya sea moral o incluso legal de cumplir con lo que se ha comprometido.

La responsabilidad tiene un efecto directo en otro concepto fundamental: la confianza. Confiamos en aquellas personas que son responsables. Ponemos nuestra fe y lealtad en aquellos que de manera estable cumplen lo que han prometido.

La responsabilidad es un signo de madurez, pues el cumplir una obligación de cualquier tipo no es generalmente algo agradable, pues implica esfuerzo. En el caso del plomero, tiene que tomarse la molestia de hacer bien su trabajo. El carpintero tiene que dejar de hacer aquella ocupación o gusto para ir a la casa de alguien a terminar un encargo laboral. La responsabilidad puede parecer una carga, y el no cumplir con lo prometido origina consecuencias.

¿Por qué es un valor la responsabilidad? Porque gracias a ella, podemos convivir pacíficamente en sociedad, ya sea en el plano familiar, amistoso, profesional o personal.

Cuando alguien cae en la irresponsabilidad, fácilmente podemos dejar de confiar en la persona. En el plano personal, aquel marido que durante una convención decide pasarse un rato con una mujer que recién conoció y la esposa se entera, la confianza quedará deshecha, porque el esposo no tuvo la capacidad de cumplir su promesa de fidelidad. Y es que es fácil caer en la tentación del capricho y del bienestar inmediato. El esposo puede preferir el gozo inmediato de una conquista, y olvidarse de que a largo plazo, su matrimonio es más importante.

El origen de la irresponsabilidad se da en la falta de prioridades correctamente ordenadas. Por ejemplo, el carpintero no fue a pintar la puerta porque llegó su “compadre” y decidieron tomarse unas cervezas en lugar de ir a cumplir el compromiso de pintar una puerta. El carpintero tiene mal ordenadas sus prioridades, pues tomarse una cerveza es algo sin importancia que bien puede esperar, pero este hombre (y tal vez su familia), depende de su trabajo.

La responsabilidad debe ser algo estable. Todos podemos tolerar la irresponsabilidad de alguien ocasionalmente. Todos podemos caer fácilmente alguna vez en la irresponsabilidad. Empero, no todos toleraremos la irresponsabilidad de alguien durante mucho tiempo. La confianza en una persona en cualquier tipo de relación (laboral, familiar o amistosa) es fundamental, pues es una correspondencia de deberes. Es decir, yo cumplo porque la otra persona cumple.

El costo de la irresponsabilidad es muy alto. Para el carpintero significa perder el trabajo, para el marido que quiso pasarse un buen rato puede ser la separación definitiva de su esposa, para el gobernante que usó mal los recursos públicos puede ser la cárcel.

La responsabilidad es un valor, porque gracias a ella podemos convivir en sociedad de una manera pacífica y equitativa. La responsabilidad en su nivel más elemental es cumplir con lo que se ha comprometido, o la ley hará que se cumpla. Pero hay una responsabilidad mucho más sutil (y difícil de vivir), que es la del plano moral.

Si le prestamos a un amigo un libro y no lo devuelve, o si una persona nos deja plantada esperándole, entonces perdemos la fe y la confianza en ella. La pérdida de la confianza termina con las relaciones de cualquier tipo: el chico que a pesar de sus múltiples promesas sigue obteniendo malas notas en la escuela, el marido que ha prometido no volver a emborracharse, el novio que sigue coqueteando con otras chicas o el amigo que suele dejarnos plantados. Todas esta conductas terminarán, tarde o temprano y dependiendo de nuestra propia tolerancia hacia la irresponsabilidad, con la relación.

Ser responsable es asumir las consecuencias de nuestra acciones y decisiones. Ser responsable también es tratar de que todos nuestros actos sean realizados de acuerdo con una noción de justicia y de cumplimiento del deber en todos los sentidos.

Los valores son los cimientos de nuestra convivencia social y personal. La responsabilidad es un valor, porque de ella depende la estabilidad de nuestras relaciones. La responsabilidad vale, porque es difícil de alcanzar.

¿Qué podemos hacer para mejorar nuestra responsabilidad?

El primer paso es percatarnos de que todo cuanto hagamos, todo compromiso, tiene una consecuencia que depende de nosotros mismos. Nosotros somos quienes decidimos.

El segundo paso es lograr de manera estable, habitual, que nuestros actos correspondan a nuestras promesas. Si prometemos “hacer lo correcto” y no lo hacemos, entonces no hay responsabilidad.

El tercer paso es educar a quienes están a nuestro alrrededor para que sean responsables. La actitud más sencilla es dejar pasar las cosas: olvidarse del carpintero y conseguir otro, hacer yo mismo el trabajo de plomería, despedir al empleado, romper la relación afectiva. Pero este camino fácil tiene su propio nivel de responsabilidad, porque entonces nosotros mismos estamos siendo irresponsables al tomar el camino más ligero. ¿Qué bien le hemos hecho al carpintero al despedirlo? ¿Realmente romper con la relación era la mejor solución? Incluso podría parecer que es “lo justo” y que estamos haciendo “lo correcto”. Sin embargo, hacer eso es caer en la irresponsabilidad de no cumplir nuestro deber y ser iguales al carpintero, al gobernante que hizo mal las cosas o al marido infiel. ¿Y cual es ese deber? La responsabilidad de corregir.

El camino más difícil, pero que a la larga es el mejor, es el educar al irresponsable. ¿No vino el carpintero? Entonces, a ir por él y hacer lo que sea necesario para asegurarnos de que cumplirá el trabajo. ¿Y el plomero? Hacer que repare sin costo el desperfecto que no arregló desde la primera vez. ¿Y con la pareja infiel? Hacerle ver la importancia de lo que ha hecho, y todo lo que depende de la relación. ¿Y con el gobernante que no hizo lo que debía? Utilizar los medios de protesta que confiera la ley para que esa persona responda por sus actos.

Vivir la responsabilidad no es algo cómodo, como tampoco lo es el corregir a un irresponsable. Sin embargo, nuestro deber es asegurarnos de que todos podemos convivir armónicamente y hacer lo que esté a nuestro alcance para lograrlo.

¿Qué no es fácil? Si todos hiciéramos un pequeño esfuerzo en vivir y corregir la responsabilidad, nuestra sociedad, nuestros países y nuestro mundo serían diferentes.

Sí, ¡Es difícil, pero vale la pena!



LA SINCERIDAD




Créate buenos hábitos
y ellos guiarán tu vida


Es un valor que debemos vivir para tener amigos, para ser dignos de confianza
¿Alguna vez has sentido la desilusión de descubrir la verdad?, ¿esa verdad que descubre un engaño o una mentira?, seguramente si; la incomodidad que provoca el sentirnos defraudados, es una experiencia que nunca deseamos volver a vivir, y a veces, nos impide volver a confiar en las personas, aún sin ser las causantes de nuestra desilusión.

Pero la Sinceridad, como los demás valores, no es algo que debemos esperar de los demás, es un valor que debemos vivir para tener amigos, para ser dignos de confianza....

La Sinceridad es un valor que caracteriza a las personas por la actitud congruente que mantienen en todo momento, basada en la veracidad de sus palabras y acciones.

Para ser sinceros debemos procurar decir siempre la verdad, esto que parece tan sencillo, a veces es lo que más cuesta trabajo. Utilizamos las "mentiras piadosas" en circunstancias que calificamos como de baja importancia, donde no pasa nada: como el decir que estamos avanzados en el trabajo, cuando aún no hemos comenzado, por la suposición de que es fácil y en cualquier momento podemos estar al corriente. Obviamente, una pequeña mentira, llevará a otra más grande y así sucesivamente... hasta que nos sorprenden.

Al inventar defectos o hacerlos más grandes en una persona, ocultamos el enojo o la envidia que tenemos. Con aires de ser "franco" o "sincero", decimos con facilidad los errores que comenten los demás, mostrando lo ineptos o limitados que son.

No todo esta en la palabra, también se puede ver la Sinceridad en nuestras actitudes. Cuando aparentamos lo que no somos, (normalmente es según el propósito que se persiga: trabajo, amistad, negocios, círculo social...), se tiene la tendencia a mostrar una personalidad ficticia: inteligentes, simpáticos, educados, de buenas costumbres... En este momento viene a nuestra mente el viejo refrán que dice: "dime de que presumes... y te diré de que careces"; gran desilusión causa el descubrir a la persona como era en la realidad, alguna vez hemos dicho o escuchado: "no era como yo pensaba", "creí que era diferente", "si fuese sincero, otra cosa sería"...

Cabe enfatizar que "decir" la verdad es una parte de la Sinceridad, pero también "actuar" conforme a la verdad, es requisito indispensable.

El mostrarnos "como somos en la realidad", nos hace congruentes entre lo que decimos, hacemos y pensamos, esto se logra con el conocimiento y la aceptación de nuestras cualidades y limitaciones,

En ocasiones faltamos a la Sinceridad por descuido, utilizando las típicas frases "creo que quiso decir esto...", "me pareció que con su actitud lo que realmente pensaba era que ..." ; tal vez y con buena intención, opinamos sobre una persona o un acontecimiento sin conocer los hechos. Ser sincero, exige responsabilidad en lo que decimos, evitando dar rienda suelta a la imaginación o haciendo suposiciones.

Para ser sincero también se requiere "tacto", esto no significa encubrir la verdad o ser vagos al decir las cosas. Cuando debemos decirle a una persona algo que particularmente puede incomodarla (pensemos en cosas como: su modo de vestir, mejorar su lenguaje, el trato con los demás o la manera de hacer y terminar mejor su trabajo), primeramente debemos ser conscientes que el propósito es "ayudar" o lo que es lo mismo, no hacerlo por disgusto, enojo o porque "nos cae mal"; enseguida encontrar el momento y lugar oportunos, esto último garantiza que la persona nos escuchará y descubrirá nuestra buena intención de ayudarle a mejorar.

En algún momento la Sinceridad requiere valor, nunca se justificará el dejar de decir las cosas para no perder una amistad o el buen concepto que se tiene de nuestra persona. Si por ejemplo, es evidente que un amigo trata mal a su esposa o a sus empleados, tenemos la obligación de decírselo, señalando las faltas en las que incurre y el daño que provoca, no solamente a las personas, sino a la buena convivencia que debe haber.

La persona sincera dice la verdad siempre, en todo momento, aunque le cueste, sin temor al qué dirán. Vernos sorprendidos en la mentira es más vergonzoso.

Al ser sinceros aseguramos la amistad, somos honestos con los demás y con nosotros mismos, convirtiéndonos en personas dignas de confianza por la veracidad que hay en nuestra conducta y nuestras palabras. A medida que pasa el tiempo, esta norma se debe convertir en una forma de vida, una manera de ser confiables en todo lugar y circunstancia.